Ole Böhrensen: un carpintero de viaje.

Un hombre y un perro posando entre listones de madera y máquinas en un taller

Ole es carpintero por pasión y sigue las tradiciones de su oficio; también el llamado aprendizaje itinerante forma parte de su biografía. Además, con su Sprinter se desplaza por el bosque de su propiedad, buscando madera apropiada.

¿Un trabajo de oficina? No, gracias.

A Ole, la proximidad a la naturaleza le viene de familia. Si se crece en una granja y tanto el padre como el abuelo son cazadores, un futuro profesional ligado al escritorio de oficina parece bastante remoto. “No me hubiera podido imaginar trabajar en una oficina. Me gusta demasiado moverme por la naturaleza.” En el caso de Ole, la elección de su profesión surgió de unas prácticas en una pequeña carpintería de pueblo. Pronto se dio cuenta de que le gusta crear objetos propios. Su maestro le ofreció directamente un puesto de aprendizaje, y a los 16 años, Ole inició su formación profesional. Después del examen de oficial, inició un aprendizaje itinerante con una duración de más de tres años.

Un hombre apoyado en una escalera delante de un puesto de observación; delante suyo está sentado un perro

Ya de niño, Ole construía con su abuelo puestos de observación de madera.

El aprendizaje itinerante como tradición de artesanos: tres años de viaje.

Entre los artesanos, el aprendizaje itinerante tiene más de 800 años de tradición. Esta práctica, que era obligatoria antiguamente para poder convertirse en maestro del oficio, se hace hoy de forma voluntaria. Los jóvenes aprovechan este tiempo, sobre todo, para mejorar sus conocimientos profesionales, ampliar horizontes y salir de su entorno acostumbrado, explica Ole. ¿Qué le sedujo de esta idea? Ante todo, el aspecto de la libertad. Naturalmente, este tiempo tuvo sus altibajos. “Cuando se viaja por una zona rural por dónde pasan pocos coches, se está calado hasta los huesos por la lluvia y no tiene ningún sitio donde dormir, uno llega a plantearse qué está haciendo allí.” Sin embargo, el día después, el mundo ya se suele ver de nuevo de otra manera: “Uno aprende rápidamente que no se debería dejar ir y que siempre continuamos de alguna manera.”

Mi aprendizaje itinerante me permitió ampliar enormemente mis horizontes.
Una vestimenta de artesano colgada de un listón de madera

La vestimenta indica la pertenencia de los oficiales a los respectivos gremios.

Un libro envuelto de virutas encima de una placa de madera

Durante tres años, Ole viajó por todo el mundo como oficial itinerante.

Un libro abierto con muchos sellos de entrada

Recorrió 20 países distintos.

Encima de una placa de madera está colocado un libro abierto con un texto escrito a mano

En el extranjero, el carpintero acumuló un montón de nuevas experiencias y conoció a mucha gente.

Un libro abierto con un texto escrito a mano y una fotografía

La conclusión de Ole después de su viaje: hay muchos lugares bonitos, pero en casa es donde mejor se está.

Ampliar los horizontes.

Durante su aprendizaje itinerante, Ole viajó por diferentes países y trabajó también en algunas obras que se desviaban considerablemente de las normas europeas. “En Asia, por ejemplo, los andamios no están hechos de metal como aquí, sino completamente de bambú.” Según cuenta, también las máquinas son, en parte, algo “extravagantes”. “A menudo solo se tiene a mano un cepillo manual y una sierra circular manual, que funcionan únicamente si se trenzan los alambres. Con esto hay que arreglarse.” También los problemas de comunicación son frecuentes. En este caso, en lugar de utilizar un plano de arquitecto, puede ser necesario hacer rápidamente un modelo para explicar a los trabajadores qué aspecto deberá tener la cabaña al final.

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Maestro carpintero por pasión.

De vuelta a su país, pasó los exámenes de maestría y abrió su propio taller. En su carpintería, Ole ofrece una amplia gama de servicios: desde la fabricación de puertas y ventanas y el saneamiento de edificios hasta la construcción y reparación de muebles. Opina que lo más bonito de su oficio es la variedad. “Me gusta montar como un puzle los distintos objetos que he fabricado previamente. Al final, todo se junta para formar un producto terminado que es cada vez diferente.” Dado que posee un bosque propio en el cual pasa mucho tiempo, puede literalmente observar como crece la madera. En cuanto está lista, la corta con sus propias manos y la transforma en el siguiente paso para fabricar sus propias obras.

  • Unas manos están mecanizando un trozo de madera con una escofina
  • Junto a un Sprinter, un hombre lleva una escalera hacia el bosque
  • Un Mercedes-Benz Sprinter estacionado en un almacén entre madera apilada
  • Unas manos están cepillando un trozo de madera

En beneficio del medio ambiente: uso sostenible de la madera.

En su trabajo, le preocupa especialmente el tema de la sostenibilidad. “Solo utilizamos maderas certificadas que adquirimos a través de un distribuidor regional.” Además, Ole corta su propia madera, la divide y la almacena para transformarla al cabo de un tiempo de almacenamiento y secado de varios años. “A cualquiera que quiera contribuir a un uso sostenible de la madera le recomendaría apostar por la proximidad. Es decir, hablar con el carpintero del pueblo.” Por este motivo, ve buenas oportunidades para el futuro en el oficio de carpintero: “Creo que la gente vuelve a elegir una calidad buena e individual en lugar de comprar muebles estándar.”

10 cosas que debería saber del aprendizaje itinerante.

El término de aprendizaje itinerante se refiere al periodo de itinerancia de los oficiales titulados de oficios artesanos. Pero, ¿cuáles son los orígenes de esta tradición secular?

  1. Desde la Baja Edad Media hasta el inicio de la industrialización, un aprendizaje itinerante con una duración de tres años era obligatorio para que los oficiales pudieran presentarse a los exámenes de maestría. Entre tanto, la itinerancia de los oficiales artesanos se ha convertido en una rareza. Desde 2015, el aprendizaje itinerante está reconocido por la UNESCO como patrimonio intangible.
  2. Según la tradición, los oficiales de las profesiones artesanas más diversas pasan un periodo de itinerancia. Sin embargo, un requisito para ello es la pertenencia a un gremio de artesanos.
  3. La finalidad: durante este periodo, los oficiales deben conocer, sobre todo, nuevos métodos de trabajo, otros lugares y países, así como adquirir experiencia de vida, limitándose a la vez a las posesiones estrictamente necesarias.
  4. Estar soltero/a y sin hijos, no tener deudas, tener menos de 30 años y haber superado el examen de oficial: estos son los requisitos básicos de la mayoría de los gremios.
  5. Money, money, money: generalmente, los oficiales parten de su casa sin dinero y también deben volver únicamente con los bolsillos vacíos. Financian su itinerancia trabajando de camino.
  6. Para poder trabajar en un lugar, cada oficial itinerante necesita un “permiso” del alcalde o la alcaldesa de la localidad en cuestión. Este se consigue mediante una entrevista personal. El contenido de estas conversaciones es estrictamente confidencial y solo se transmite de un oficial a otro.
  7. Durante su aprendizaje itinerante, los oficiales deben mantenerse a una cierta distancia mínima de su lugar de origen. Habitualmente, esta es de 50 kilómetros.
  8. Los oficiales solo se deben trasladar de un lugar otro a pie o haciendo autostop. El uso de un vehículo propio está estrictamente prohibido.
  9. El código de vestuario: según el gremio se debe utilizar una determinada vestimenta. Una prenda que llevan todos es la “honradez”, una especie de corbata que se entrega a cada aprendiz después de sus exámenes de oficial e indica la pertenencia a un gremio.
  10. En alemán existe la palabra “Schlitzohr”, oreja hendida, que designa a un ladrón o una persona poco honesta. Este término procede originalmente de la tradición del aprendizaje itinerante. Antes de que los oficiales emprendieran su viaje, se les perforaba a menudo una oreja para colocarles un pendiente que servía, según el caso, como reserva para momentos difíciles o como medida de castigo: si un oficial no se comportaba de forma honesta, el maestro le arrancaba el arete, dejándolo marcado con un lóbulo hendido.

Un hombre camina con un perro por un bosque austero, llevando una escalera

La itinerancia tiene una larga tradición entre los artesanos y fue una experiencia valiosa para Ole.

Un hombre está aserrando un trozo de madera en el taller

El maestro carpintero siempre ha disfrutado trabajando con las manos.

Un hombre mide un trozo de madera

Ole se toma el tiempo para inspeccionar de cerca el material de su distribuidor de confianza.

Fotos: Kai Knörzer

Enlaces para explorar más: tischlerei-boehrensen.de – @Facebook

Sprinter

Sean cuales sean sus cometidos: la Sprinter le facilita el trabajo diario. Nunca se echa atrás, por exigentes que sean sus tareas. Y puede con todo lo que echen. Gracias a las numerosas variantes y más de 600 equipos opcionales, la Sprinter satisface todas sus expectativas, por singulares que parezcan.

Mercedes-Benz Sprinter
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