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El futuro de la movilidad (2/2): Imagen de ciudad y calidad de vida.

Imagen nocturna de un cruce de autopistas con una ciudad al fondo

El presentador de MYVAN, Christopher Wallenreiter, estuvo en Colonia para conocer cómo los cambios en materia de movilidad pueden influir sobre la imagen de la ciudad y la calidad de vida.

Los nuevos medios de transporte, ¿modifican la imagen de la ciudad?

La sobrecarga de tráfico en las grandes ciudades es uno de los retos más importantes de nuestro tiempo. En la primera parte de nuestra serie de artículos dedicados a la Conferencia Mundial sobre el Futuro del Trasporte celebrada en Colonia abordamos las características que en un futuro podría presentar el transporte individual en las ciudades. En el presente artículo nos ocuparemos del alcance que pueden tener las modificaciones de la imagen de la ciudad como consecuencia de los nuevos sistemas y medios de transporte y su repercusión sobre la calidad de la vida urbana. El presentador de MYVAN, Christopher Wallenreiter, ha conversado con los expertos en movilidad Claudius Schaufler y Wouter Haspeslagh para examinar a fondo la cuestión.

Vista nocturna de una autopista, rodeada de bloques de pisos

Incluso entre la población de edad, la necesidad de movilidad es mayor que nunca.

Retrato de Claudius Schaufler

Claudius Schaufler del Institutos Fraunhofer.

La tecnología no lo es todo: lo importante es cómo se aplica.

Claudius Schaufler es responsable de investigación en la sede de Stuttgart del Instituto Fraunhofer y se ocupa, entre otras cosas, de estudiar los efectos de los vehículos autónomos sobre las infraestructuras urbanas. “Por sí sola, la tecnología de conducción autónoma no hará que cambie la calidad de vida en las ciudades. Lo determinante es cómo se implementa”, explica, y añade que, en su opinión, lo que falta es un plan maestro viable en el futuro. Las empresas están centradas en asuntos meramente técnicos, como la programación optimizada del piloto automático o el incremento de la autonomía de marcha de los coches eléctricos. Pero la técnica no proporcionará soluciones si se le considera de forma aislada, subraya, y concluye señalando que la alternativa es abrir un debate público en el cual los diversos grupos de interés puedan contrastar sus puntos de vista acerca del uso sostenible de estos nuevos medios de transporte.

La calidad de vida reside en la comunicación social.

¿Pero, en qué, exactamente, consiste la calidad de vida de una ciudad ? Se trata, por cierto, de una pregunta que cada quien debe responder de manera individual. Para Claudius, por ejemplo, la interacción social desempeña un papel muy importante: “Si creamos espacios en los que las personas se encuentren a gusto y en los que puedan comunicarse entre sí, estaremos, por una parte, generando calidad de vida y, por otra, contribuiremos a incrementar el potencial de innovación económica”, expresa Claudius.

Pero lo anterior no es tan fácil de llevar a cabo, ya que la escasez de espacios como los descritos es un problema agudo en la mayoría de las ciudades cuya causa radica en no poca medida en la abundancia de calles asfaltadas y plazas de aparcamiento. Tal y como expusimos en el artículo anterior, la puesta en práctica de idea de movilidad como servicio podría conducir a una reducción drástica de la circulación de vehículos a motor y a los tiempos de parada de los que sigan circulando. ¿Pero cómo traducir esta reducción en un aumento del espacio disponible?

Por sí sola, la tecnología de conducción autónoma no hará que cambie la calidad de vida en las ciudades. Lo determinante es cómo se implementa.
Retrato de Wouter Haspeslagh

Wouter Haspeslagh de Granstudio.

Aparcar se ha convertido en algo anacrónico.

Wouter Haspeslagh, investigador de la empresa de diseño para la movilidad Granstudio, con sede en Turín opina que la solución a largo plazo no son, precisamente, medidas como la prohibición de circular por ciudades, prevista por la normativa europea y que ya se está aplicando en algunos países. En lugar de ello, él y su equipo desarrollan ideas para posibilitar una coexistencia efectiva entre el automóvil y otros medios de transporte urbano. Si a través de asistentes autónomos se lograse reducir los tiempos de parada de los coches, paso a paso se podría ir prescindiendo de las superficies de estacionamiento en el centro de la ciudad. Una parte ellas se convertirían en zonas de tránsito de un tipo de vehículo a otro, mientras que la parte restante se podría reconstruir para ser utilizada con otros fines.

Tomates cultivadas en la azotea.

En las áreas que quedarían disponibles se podrían crear espacios de encuentro para las personas, tales como cafés y plazas. Claudius, por su parte, va más allá y propone ideas como la producción descentralizada, que supondría romper con la división tradicional de la ciudad en zonas industriales, comerciales y residenciales. En lugar de ello, los bienes requeridos se producirían en un mismo barrio o incluso en la propia urbanización. Otra de las propuestas especialmente atractivas es usar sistemáticamente las azoteas de los edificios para fines de cultivo.

Imagen en primer plano de una mata de tomates

El cultivo de hortalizas también se puede implementar en edificios.

Impresoras 3D a la vuelta de la esquina.

Asimismo, las superficies que hayan quedado disponibles se podrían convertir en pequeños centros de producción móviles a escala reducida, como los que caracterizan a la impresión 3D, a los que los usuarios podrían acudir para imprimir las piezas que necesiten, de la misma manera en que llevan su ropa a la tintorería. Para las empresas emergentes, la opción descrita supondría una gran ventaja en materia de flexibilidad. Como hemos podido apreciar al revisar la enorme cantidad de oportunidades y retos que encierra el futuro de la movilidad, es indispensable tomar ya el camino correcto.

De tres planteamientos básicos a quienes deseen contribuir a este futuro:

  1. ¿Es de verdad indispensable que viajemos hacia un determinado lugar? Esto nos lo deberíamos preguntar antes de cada viaje, teniendo en cuenta que en la actualidad y gracias medios como Skype, los documentos digitales de identidad y otros es posible realizar reuniones de negocio, trámites bancarios o ante organismos públicos independientemente del lugar en que nos encontremos. Por cierto, la finalidad de estos medios no es, ni mucho menos, sustituir os encuentros reales entre las personas.
  2. Compartir es preocuparse por los demás: Circular solo en coche no contribuye a la sostenibilidad. En lugar de ello se deberían concertar viajes compartidos a través de aplicaciones como “BlaBlaCar” o bien usar los servicios de car sharing y el transporte público.
  3. Atreverse a cambiar: Al principio todo el mundo se muestra escéptico. Pero si aceptamos nuevas tecnologías como la conducción autónoma y estamos dispuestos a cambiar nuestros hábitos en beneficio de todos, podremos mirar con confianza hacia el futuro de la movilidad.

Vista parcial de un letrero que anuncia la Conferencia Mundial sobre el Futuro del Trasporte. Al fondo, la imagen borrosa del hall de entrada

Nos despedimos de la Conferencia Mundial sobre el Futuro del Trasporte llevándonos impresiones altamente interesantes.

Fotos: Dennis Blass; granstudio.com; Fraunhofer IAO; burst.shopify.com

Enlaces para explorar más: thefutureoftransportconference.com

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