Quien dice “A”, también tiene que decir “Benz”

La 206 D tras la restauración con un lacado verde

Cuando Ralph Busch ve una 206 D en un depósito de chatarra en Wolfhagen, es amor a primera vista. Compra la vieja furgoneta de Mercedes; y con la restauración comienza toda una aventura.

Amor a primera vista

Tras cuatro meses de duro trabajo, en parte entre semana pero también los fines de semana, algunos contratiempos y mucha frustración, Ralph Busch y su hijo han conseguido restaurar la 206 D. Sin embargo, el camino hasta conseguirlo ha sido largo. A pesar de las reservas en contra de este modelo (demasiado propenso a las reparaciones y, al mismo tiempo, difícil de reparar) compró Ralph Busch en abril de 2014 la 206 D por 900 euros tras verla al pasar por allí. El mecánico de formación procedente de Landau estaba a punto de hacer que el raro modelo volviera a funcionar; pasara lo que pasara. Y pasó bastante: primero hubo que eliminar el óxido y la masilla de la 206 D. También hubo que volver a hacer viables las ventanas triangulares, y soldar nuevas chapas. El concepto de la restauración: trabajo en equipo y división del trabajo.

El espacio de carga de la 206 D de Ralph Busch con vista a la cabina del conductor

Un amante de coches antiguos desde el principio

La pasión de Ralph Busch por los coches antiguos empezó en su juventud. Desde 1980 conduce un Opel Manta y desde 1983 le pertenece un Opel GT/E plateado. El hijo de Ralph, también mecánico de formación, comparte con su padre el amor por los coches antiguos. Juntos querían conseguir que la 206 D despertara de su letargo. Para Ralph Busch este modelo es algo muy especial: “La 206 D es ruidosa y tiene muchísimo espacio en el habitáculo. Además las ventanas triangulares son estupendas, también la parrilla del radiador, casi intacta por completo”, afirma Ralph con entusiasmo. Para la puesta a punto de la furgoneta tenía ya una idea definida. Por ejemplo, los asientos inservibles los sustituiría por los asientos Recaro de su 83er Opel Manta.

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¿Rendirse? ¡Jamás!

Sin embargo, la 206 D no dejó de presentar retos para Ralph y su hijo. El portón trasero con apertura hacia arriba estaba en mal estado y también la reparación de los umbrales de las puertas les causó a los dos hombres grandes dificultades. Justo cuando todo parecía marchar bien, llegó el siguiente contratiempo: El embrague, que parecía intacto, dejó de funcionar. Ralph Busch tuvo, por lo tanto, que desmontar por completo la caja de cambios, así como el motor y desbridar la caja de cambios. ¿Pensó alguna vez en renunciar ante este penoso trabajo? “No”, dice Ralph Busch. „El deseo para sacar a la carretera a esta rareza era demasiado grande “. Y el esfuerzo ha merecido la pena. Después de superar el último obstáculo, la inspección técnica de vehículos, no había nada más que se interpusiera en su camino para que en octubre de 2014 tuviera lugar el viaje inaugural de la 206 D.  Ralph Busch y su hijo están orgullosos de su logro, la alegría es inmensa. Ya que con su nuevo lacado en verde la 206 D atrae todas las miradas en carretera.

Photos: Ralph Busch