“Pannek seine Budike”: la gastronomía de Berlín vendida desde un camión de comida

Un sándwich de codillo de cerdo vendido desde un camión de comida: con “Pannek seine Budike”, Thorsten Pannek realizó un sueño y descubrió su profesión ideal – además interpreta la gastronomía de Berlín de una manera completamente nueva.

La tradición berlinesa para el mundo entero

Thorsten Pannek es un berlinés en cuerpo como en alma. ¿Qué es lo que le gusta más de su ciudad? – La diversidad culinaria, pues en su opinión, la gastronomía de Berlín tiene mucho más que ofrecer que solamente … ¿bueno, que? – currywurst y kebab. Eso es lo que quiere demostrar igualmente a los turistas, los recién llegados y los habitantes locales: con sus propias creaciones, como el sándwich de codillo de cerdo o el sándwich de pepinillos del Spreewald, reinterpreta platos tradicionales berlineses, modernizándolos a la vez. Como no podía ser de otra forma, sirve el relleno abundante a base de varios bocadillos originalmente berlineses (llamados “Schrippen“ o “Schusterjungen“). Para que los tentempiés sabrosos puedan consumirse fuera de la capital también, el auténtico berlinés realizó su sueño y su aspiración profesional: con su camión de comida de nombre ”Pannek seine Budike”, que fue remodelado según sus necesidades, viaja a festivales y mercadillos de comida callejera suscitando considerable interés – también gracias a su Mercedes-Benz 308 D.

El entusiasmo se convierte en una pasión

Al principio, la idea de tener un camión de comida propio a Thorsten Pannek le parecía un poco absurdo. El berlinés ya llevaba mucho tiempo trabajando en la gastronomía y le encantaba crear sus propias cosas: como barman, empezó a interesarse por los licores e ingredientes regionales – preparando cócteles propios de ingredientes locales. También le apasionaron la cocina y los alimentos de la región.

Gradualmente, más y más mercadillos de comida callejera se establecieron en Berlín. Allí se ofrecieron numerosos platos que personas de distintos orígenes culturales y étnicos habían traído de sus países natales: “Han traído su sencilla comida callejera a Alemania, enriqueciéndola con su pasión y su orgullo nacional. Simplemente querían mostrar qué fantásticos son los sabores de sus países de origen“, se entusiasma Thorsten. “¡Es por ello que han dejado alucinados a sus invitados!“ Contagiado por esa euforia y la idea de llevar su cultura hasta los confines del mundo, Pannek andaba en búsqueda de un vehículo adecuado.

Una campanilla está instalada en el lado de una furgoneta Mercedes-Benz

De camión de helados a “furgoneta de codillo de cerdo“

Para Thorsten Pannek estaba bien claro cúal sería el criterio más importante en su búsqueda de un camión de comida adecuado: debería adecuarse a su concepto. Conforme a la gastronomía de Berlín, eligió un vehículo álemán – en concreto, un Mercedes-Benz 308 D de 1992. El Berlinés descubrió esa joya en Rostock: “¿La razón por la que he optado por un vehículo viejo?“, pregunta con una sonrisa. “Es la simbiosis perfecta entra la vieja “gastronomía de Berlín“ y un nuevo modo de interpretarla – al igual que mi comida.“

Thorsten Pannek, un antiguo carpintero, realizó la mayor parte de las reformas él mismo: “Menos mal que la furgoneta se encontraba en un estado relativamente bueno. Así que el proceso de restauración transcurrió casi sin problemas.“ Si la situación se complicaba, recurrió a empresas especializadas – pues era su intención realizar su sueño “de la mejor manera posible“.

Un antiguo 308 D en su función de camión de helados
Un 308 D recibe una nueva capa de pintura
El interior de una furgoneta está completamente revestida de madera
Un hombre se detiene delante de un 308 D

La comida callejera: sensación y evento

“¡Desde el principio hasta hoy, nunca tuve ninguna duda!“, dice Thorsten Pannek con convicción. “Naturalmente hubo contratiempos; trabajando como empresario independiente es inevitable que vayas a sufrir algunos retrocesos. ¡Pero yo creo en mi concepto!“ Y de todos modos, no está solo en esas situaciones – le respalda un pequeño equipo de amigos y miembros de familia en los cuales puede fiar absolutamente. Pero también recibe el apoyo de sus invitados: “La ilusión que les hace mi comida y su apreciación por el “camión de codillo de cerdo“ me animan muchísimo. ¡Comprendes de que todos tus esfuerzos y todo el sudor han merecido la pena!“, se entusiasma el típico Berlinés. Además está seguro que la comida callejera produce una sensación completamente nueva. “No se come porque se está hambriento. Se come porque se quiere descubrir algo y embarcar en una aventura, por así decirlo.“

Un 308 D se encuentra en una calle

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Pannek seine Budike

Fotos: Thorsten Pannek, Soon Lee