Algo picante de la parrilla: un camión de bomberos se convierte en carrito de comida

En su tiempo libre, Holger Hutzenlaub vende salchichas y hamburguesas a la parilla desde un camión de bomberos. Los Hutzenlaub operan el carrito de comida como negocio familiar.

Negocio familiar suabo en un antiguo camión de bomberos

Un diseñador de Mercedes-Benz en Sindelfingen cerca de Stuttgart, un camión de bomberos puesto fuera de servicio que pertenecía a una escuela en el Jura de Suabia, y un negocio familar: todo esto se esconde detrás de “Wurst on Wheels“. Al principio, Holger Hutzenlaub, director del Estudio de Diseño Avanzado, más que nada tenía compasión por un camión de bomberos tipo Mercedes-Benz 408 G que ya no se necesitaba. Lo había encontrado en el patio del colegio Urspring cerca de Schelklingen en una parte rural de Suabia. “Evidentemente había prestado buenos servicios durante varias décadas y ahora le esperaba un incierto final“, cuenta Hutzenlaub. Todavía no sabía para qué lo quería utilizar, pero una cosa quedaba clara: si quería rescatar y restaurar el vehículo, necesitaba más que un buen argumento para convencer a su familia.

Holger Hutzenlaub delante de las mangueras y boquillas perteneciendo al Mercedes 408 G

Manjares recién salidos de la parrilla: “salchicha sobre ruedas“

El 408 G es la base del proyecto familiar de “Wurst on Wheels“ (salchicha sobre ruedas) – un carrito de comida para, bueno, salchicha. En vez de falafel, tacos o cerdo desmenuzado, “WoW“ apuesta por: bratwurst, salchicha italiana, salchicha roja al pimentón, currywurst o merguez – salchichas en todas sus variantes, recién salidas de la parrilla. Para Hutzenlaub era muy importante poder ofrecer productos de alta calidad porque “se nota la diferencia“, dice el suabo. “Un panadero turco de Ehningen prepara los panecillos para la hamburguesas para mí justo antes del evento respectivo.“ Ahora “Wurst on Wheels“ también tiene ofertas para vegetarianos: aparte de las hamburguesas tradicionales hay la variante vegetariana con queso para asar y verduras.

Lilli Hutzenlaub le ofrece una salchicha en un bocadillo a un cliente.
Mercedes-Benz Stern y los elementos de la bomba en detalle
Se distribuye mayonesa sobre un currywurst troceado
Holger Hutzenlaub en la parrilla del carrito de comidas, con el menú al fondo

De camión de bomberos a carrito de comida: ¡el agua siempre a mano!

Sin embargo, hasta que el carrito de comida fuera inaugurado oficialmente con la familia, los amigos y vecinos, habían tenido un año muy ocupado. El vehículo, construido en 1969, se había desgastado, pero “teniendo en cuenta su edad, se encontraba en un estado satisfactorio“. Durante el primer viaje, William, el hijo de Hutzenlaub, de ocho años de edad, había preguntado a su padre si la bomba y las mangueras del camión de bomberos aún funcionaban. ¡Buena pregunta! Hutzenlaub comenta entre sonrisas que “sin más hablar, había estacionado el vehículo enfrente de un pequeño embalse y había ensamblado todas las piezas de las que pensaba que irían juntas. Luego actuaban según el lema: ¡Ten el agua siempre a mano!“ La bomba funcionaba perfectamente y estababa operativa. Un equipamento básico de mangueras y boquillas siempre permanecía en el vehículo, por si acaso.

Una mirada a la cabina del conductor en el interior del Mercedes-Benz 408 G

Conversión de la camioneta en un carrito de comida: un asunto de familia

En lo que respecta a los ejes, los frenos, el motor y la transmisión, era necesario prestarles una atención particular: todo el equipo fue limpiado e inspeccionado, los bajos fueron desoxiadados y repintados. El hecho de que ya como bachiller, Hutzenlaub fuera un mecánico apasionado, resultó ser una gran ventaja. No obstante, en su tiempo libre pasaba largas tardes y noches trabajando en el 408 G. En una noche así, muchas horas después de la puesta del sol y cuando ya era difícil mantener la motivación, su hija Lilli le sorprendió trayendo cerveza, música y un segundo pincel. Y se implicó resueltamente en los trabajos. Después, toda la familia le dio apoyo en la planificación de la cocina y la parrilla – un tiempo bello e inspirador. Su esposa Lucie y su primo Steffen, ambos diseñadores gráficos, crearon el logotipo. Durante el invierno, el vehículo estaba parado en el garaje de un conocido. “Esta pausa era importante tanto para mí – para distraerme un poco – como también para mi familia“, relata Hutzenlaub.

RELATED ARTICLE

Al principio fue una idea disparatada, ahora es su profesión: Ya hace tres temporadas que los operadores de ”HOLY DOGS“ hacen lo suyo y mimando a la gente de Hamburgo y sus alrededores con  perritos calientes ecológicos y caseros.

> Conozca más sobre de “HOLY DOGS”

Datos técnicos
Fabricante Daimler-Benz AG, Stuttgart
Año de construcción 1969
Construcción Compañía Ziegler (Giengen a.d. Brenz)
Tipo LF 408 G
Motor Ottomotor M 115 (85 PS)
Peso total admisible 4.800 kg
Velocidad máxima 90 km/h

Buen humor desde el carrito de comida color rojo encendido

A los Hutzenlaub les importa que el carrito de comida siga siendo un pasatiempo y un gran placer para toda la familia. Por eso se aseguran de que los eventos donde venden sus salchichas no sobrepasen los quince a veinte anualmente y que se repartan a lo largo del año. Las dos hijas, Lilli (16) y María (18), también ayudan con entusiasmo en la preparación y la venta de las salchichas. Su especialidad es crear listas de producción que ponen de buen humor a toda la familia. Esta “experiencia culinaria general“ es lo que fascina a Holger Hutzenlaub del carrito de comida: un vehículo muy personalizado, alimentos recién preparados, el contacto directo con los clientes – y un proyecto común de la familia Hutzenlaub.


Wurst on Wheels

Photos: Kai Knörzer