„Erna“ atrae las miradas: la furgoneta L 207 promociona un museo.

Frank Casciani solo quería montar un bar en el sótano de su casa, pero acabó creando el museo Schalander, dedicado a la fabricación de cerveza, que Frank promociona con una furgoneta L 207.

El museo: sueño de todo coleccionista

Sin duda alguna, Frank Casciani, alemán de 50 años y habitante de la región del Sarre, siente una gran debilidad por el coleccionismo. Primero se dedicó de forma incansable a juntar coches en miniatura, luego, él y mujer formaron una enorme colección de osos de peluche. Finalmente, Frank empezó a acumular todo tipo de objetos relacionados con la elaboración de cerveza en su región: un posavasos comprado en un mercadillo, un cenicero a través de internet y así sucesivamente. Pero, con el tiempo, se dio cuenta que todo lo que había logrado reunir no iba a caber en el bar que tenía en el sótano. „Se me fue un poco de las manos“, comenta riendo. La idea de crear un museo le vino a Frank cuando se puso a estudiar la posibilidad de adquirir un espacio para sus objetos de cervecería. „En este caso”, pensó „tengo que mostrarlos públicamente”. Y es que todo coleccionista sueña siempre con tener su museo propio.

Vista interior del museo de la fabricación de cerveza Schalander, en Eppelborn.

3.000 piezas de exposición procedentes de fábricas de cerveza del Sarre

En 2010 Frank Casciani pudo realizar, por fin, ese sueño, al fundar, en la localidad de Eppelborn, el museo Schalander, dedicado a la cultura de la cerveza en la región del Sarre. En sus acogedoras salas se pueden apreciar diversas piezas elaboradas por las últimas 13 grandes fábricas de cerveza del Sarre: vasos, jarras, ceniceros, letreros esmaltados y muchos artículos más, que dan testimonio de lo que han sido los últimos 120 años en esta actividad. Un total de 3.000 piezas, cuyo objetivo es, entre otras cosas, revivir el ambiente de las antiguas tabernas. De la promoción se encarga otra pieza de museo: la furgoneta apodada „Erna“, una Mercedes-Benz L 207, pues el afán coleccionista de Frank también se hace extensivo a los vehículos clásicos.

Una Mercedes L 207 frente al museo de la fabricación de cerveza Schalander

La Mercedes-Benz L 207 atrae las miradas

En 2014 Frank se lanzó en búsqueda de un vehículo para promocionar su museo. Como corresponde a un buen coleccionista, este vehículo también debía ser inusual, como son por ejemplo, las antiguas furgonetas Mercedes-Benz: „Me interesan mucho la historia de Mercedes-Benz y las asociaciones tradicionales.“ En internet encontró finalmente a Erna, una de los últimos Hanomag-Mercedes L 207, que se fabricaron en Bremen hasta 1977. Con un kilometraje de casi 73.000, Erna tiene mucho que contar. Ahora ha encontrado su sitio y, para Frank Casciani, es el vehículo perfecto. Al circular por calles y carreteras atrae todas las miradas, generando la publicidad que el museo de la fabricación de cerveza Schalander necesita. „La L 207 funciona como el primer día “, comenta Frank, que suele asistir a fiestas públicas de la región llevando el tradicional atuendo que se usa para promocionar la cerveza „Saarfürst“ (Señor del Sarre).

Mercedes-Benz L 207, estacionada en un prado

Schalander anima la actividad cultural del Sarre

La clásica L 207 no solo es utilizada para la publicidad del museo, sino también en mudanzas y en el transporte general de objetos.. „La furgoneta es una fiel servidora “, afirma Frank, que valora altamente la posibilidad de revivir viejas tradiciones regionales. En este sentido, el museo significa para el él no solo la realización de un anhelo de coleccionista, sino que cumple una función cultural, pues las fábricas de cerveza son, junto a las minas de carbón y a la siderurgia, elementos esenciales de la cultura regional. „Las sedes de las asociaciones surgieron con el apoyo de las fábricas de cerveza. ¿Por cierto, quién habría visto los primeros partidos de fútbol que se televisaron, si no hubieran existido las tabernas “, pregunta Frank. Por eso, él ha incorporado a su museo una taberna, que tiene como finalidad revivir el recuerdo de esos locales, sirviendo a la vez un punto de encuentro para los vecinos e interesados en general en torno a una rica comida y a unas cervezas recién tiradas. „A través del museo quiero mostrar lo bonitos que eran esos viejos tiempos de las tabernas de cerveza. La gente se reunía más a menudo, se conversaba más, las relaciones personales eran más estrechas que ahora.“

Frank Casciani posa llevando el atuendo de la cerveza Saarfürst. En segundo plano, su Mercedes-Benz L 207

Muchos visitantes vuelven y, al hacerlo, se sienten de nuevo fascinados, al ver que hemos seguido descubriendo piezas únicas.

El museo de la fabricación de cerveza como lugar de convivencia

El museo de Frank, que toma su nombre del término usado para designar a la zona de las fábricas de cerveza en que ésta se degusta, costea su funcionamiento exclusivamente mediante la venta de entradas y lo que aportan las consumiciones en la taberna. Por su parte, las piezas exhibidas son el resultado de una minuciosa búsqueda realizada, bien por medio de internet o mercadillos, o bien de otros coleccionistas. „Nuestro museo es un pequeño lugar del recuerdo, en el que se encuentran cosas que de otra forma solo se podrían conocer a través de nuestros abuelos.“, señala Frank, no sin orgullo. „Muchos visitantes vuelven y, al hacerlo, se sienten de nuevo fascinados, al ver que hemos seguido descubriendo piezas únicas“.

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Schalander Biermuseum | www.biermuseum.saarland

Photos: Schalander