En libertad: una vida en la Mercedes-Benz 508 caravana

Todo comenzó con el experimento de pasar un año viajando en una furgoneta. Hoy, dos años más tarde, Marijke y Gijs siguen viviendo en el Mercedes-Benz 508.

La vida cotidiana en la furgoneta

Una playa desierta en Portugal. Con su tabla de surf debajo del brazo, Marijke emerge agotada pero sonriente del océano. El agua se le está goteando del cabello castaño mientras que el sol del atardecer brilla en el fondo. Alegremente un perro corre hacia ella: Rwina está contento de poder acompañar a su dueña de regreso a casa. Jugando y dando saltos, los dos recorren la playa y suben la escalerita escarpada que se alza en el acantilado. Un silbato que viene de arriba hace que Rwina se adelante y desaparezca de la vista de Marijke. Otros tres escalones, dos, uno – finalmente han llegado. Por segunda vez, una sonrisa radiante aparece en la cara de Marijke al ver lo que le espera arriba: un plato de humeante comida está colocado sobre una mesa de camping. Desprende un aroma tentador. Un traje de neopreno que gotea agua cuelga de las sillas, la tabla de surf se encuentra al lado. Detrás está estacionado el Mercedes-Benz 508 verde menta de Marijke – su hogar sobre cuatro ruedas. Y el trasfondo de todo esto es una espléndida vista del sol poniente sobre el mar. Rwina salta de la furgoneta meneando la cola, seguido de Gijs que sonríe mientras invita a Marijke a sentarse a la mesa.

A través de nuestra vida de viajes hemos aprendido que la manera más efectiva de resolver problemas consiste en ceder el control.

Un cambio de aire – gracias a a la caravana

En otros tiempos, Marijke y Gijs llevaban una vida relativamente normal en Bélgica. Hoy en día, sin embargo, tienen la suerte de que situaciones como aquellas que se han descrito anteriormente forman parte de su vida diaria. En diciembre de 2015 ambos decidieron viajar un año en su Mercedes-Benz 508. “En aquel momento simplemente necesitábamos un  descanso y un cambio de aire. Yo tenía la sensación de que nuestra sociedad estaba obsesionada con la idea de hacer del trabajo el principal objetivo de la vida. Todo giraba en torno a la producción y el rendimiento. Hoy, esto me parece irrelevante“, recuerda Gijs. “A través de nuestra vida de viajes hemos aprendido que la manera más efectiva de resolver problemas consiste en ceder el control.“ Para los dos eso significa que, sí, incluso cuando están de viaje, deben cumplir ciertas obligaciones. Pero después desconectan y disfrutan del momento. Dice Marijke que esto es fácil cuando se vive en una furgoneta – vas a conocer gente nueva todo el tiempo y eres mucho más consciente de lo que te rodea: “Problemas que en otros tiempos nos parecían insuperables simplemente han dejado de tener importancia.“ Gijs está totalmente de acuerdo: “Ese estilo de vida es adictivo“, dice con una sonrisa satisfecha. Incluso después de un año de viaje, los novios no quieren intercambiar su vida nómada por un domicilio fijo y seguro. Así que un año de viaje, como estaba previsto, se convirtió en una vida en la furgoneta por un período indefinido.

Vista al mar y a la puesta del sol desde el portón trasero de la furgoneta

Un nuevo hogar sobre cuatro ruedas

Los dos encontraron su Mercedes-Benz 508 en un anuncio de Internet. Originalmente, la furgoneta pertenecía a una familia del norte de Holanda, donde había esperado en un garage durante 15 años hasta vivir la próxima aventura – ya que Marijke y Gijs entendían la situación como una invitación a hacerse cargo de la hermosa furgoneta finalmente haciéndola volver a la carretera y de esta manera saciar su ansia de aventuras. Con la ayuda de unos amigos, los novios pasaron más de medio año remodelando su nuevo hogar: un nuevo suelo de parqué y un buen aislamiento, un cómodo revestimiento de madera, una cocina eficiente y una confortable cama les sirven como equipamiento básico. Para poder llevar consigo una pieza de su antiguo domicilio, montaron en la furgoneta un sofá y partes de una cama procedentes del antiguo apartamento. Un atractivo especial: el acabado original color verde nacarado del Mercedes-Benz 190 SL del año 1960 que Gijs obtuvo de un cliente como remuneración por un trabajo hecho por él. Después de todos los esfuerzos, el nuevo hogar recibió un nombre propio: “Jules Verde“ – así Marijke y Gijs nombraron la furgoneta con que embarcaron en su viaje.

De viaje con Jules Verde

Hasta ahora, los novios apasionados de los viajes han explorado sobre todo los países europeos: Aparte de magníficas panoramas en Escocia y Noruega, ambos disfrutaron conocer países y regiones como Francia, España, Portugal, Inglaterra, Gales, Países Bajos, Dinamarca y Suecia. Los novios también se familiarizaron con la interesante cultura de Marruecos. “Cada país y cada localidad que visitamos tiene algo especial“, se entusiasma Gijs. “Por eso, es totalmente imposible decir cúal es nuestro país favorito.“ En Marruecos, la pareja tuvo una experiencia particularmente hermosa: cuando Marijke y Gijs pasearon por una de las hermosas playas de Marruecos con aire soñador, después de algún tiempo se dieron cuenta de que alguién les había seguido. Evidentemente, un cachorro muy pequeño, desnutrido y triste había decidido que Marijke y Gijs le parecían simpáticos. Después de varios intentos fallidos de encontrar a su familia, la pareja decidió dar al cachorro vagabundo un nuevo hogar y un nombre: “Rwina“, lo cual en árabe significa algo como “molestia“, se hizo nuevo miembro de la familia y tuvo la oportunidad de visitar ocho países en sólo diez meses.

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Un MB 100 se encuentra parado a orillas de un lago, el sol está poniéndose
Rwina, el perro de la familia, está sentado junto a la ventana de la furgoneta.

Ultimate freedom with a mobile home

Lo que pasa es que Marijke y Gijs se sienten muy afortunados: “Vivir en la furgoneta te da la máxima libertad posible: no hay que pagar ni hipotecas ni alquileres. Puedes dormir y estar donde quieras y cuando llegue el momento adecuado, te marchas“, se entusiasma Marijke. Por tal razón es fácil para ellos reducir al mínimo sus posesiones. “Lo más extraño de todo esto es que cuando realizamos nuestro trabajo en los viajes, parece ser mucho más significativo – Tenemos la sensación de ganar mucho más que antes“, dice Gijs con una sonrisa satisfecha. Como Marijke es fotógrafa y Gijs realiza ilustraciones y pinta murallas, su vida de viajes incluso les ayuda en su trabajo, porque todos los días reciben nuevas ideas e inspiración; cada día es un poco diferente. Normalmente, los dos tienen un plan sobre cómo seguir adelante. – Pero en la mayoría de las veces acaban viviendo algo muy diferente. Además, porque los novios pasan mucho tiempo al aire libre, se sienten más equilibrados y sanos. Y hay una cosa que les alegra muchísimo: “No hay nada mejor que despertarse en plena naturaleza, escuchar el canto de los aves, el sonido de las olas rompiendo en la orilla, el ruido de un río bravo o la lluvia golpeando contra el techo“, se entusiasman ambos. No está claro todavía por cúanto tiempo van a estar de viaje – si serán dos, tres ó cuatro años o aún más tiempo. Pero eso es exactamente lo que les gusta de su vida en la furgoneta: “Tú decides cuándo haya venido el momento de hacer algo nuevo.“