Con la autocaravana Hymer por Escocia: La costa y sus distintas caras

Con la Hymer autocaravana viajamos a las islas más hermosas de Escocia – Skye y Tiree. Allí nos encontramos con el surfista William y el cocinero Scott.

La isla de Tiree nos deja sin aliento

Precisamente cuando nos acercamos a la costa rocosa con nuestra autocaravana Hymer, el sol desaparece lentamente detrás de unas cordilleras de la isla de Tiree. Noel conduce la caravana con seguridad por las callejas onduladas, más allá de granjas pintorescas, amplios paisajes pastorales y vacas que pastan aciblemente. Es un ambiente muy sereno, sólo el mar se anunció desde lejos con un suave murmullo. Ahora las olas se rompen en la orilla con un ruidoso golpe. Estacionamos nuestro Hymer con chasis Sprinter enfrente de una extensa playa de arena. El viento nos da picazones en la cara. Hay agua hasta donde alcanza la vista – en tonos azules que nunca habríamos esperado en Escocia.

Un surfista se enfrenta a las olas, en el fondo se ve una costa rocosa

La sensación de libertad

En la distancia, un surfista se arroja a las olas. Pasea por la playa para encontrarse con nosotros y se quita los mechones húmedos de la frente. Su respiración está acelerada y al principio se apoya en su tabla de surf. William MacLean dice que le falta algo de aire. Ha tenido la buena suerte crecer en Tiree. Conoce la belleza de la isla escocesa y respira la sensación de libertad que la isla le da a cada uno de sus habitantes. “Tiree es salvaje y preciosa“, dice William, de 40 años, que ahora tiene la tabla de surf sujeta bajo el brazo. Su mirada se dirige hacia el mar donde se refleja la luz del sol poniente. Su amor por el agua le impulsó hace casi veinte años a fundar su propia escuela de surf en Tiree: La llamó “Wild Diamond Watersports“. Este nombre pretende reconocer el áspero encanto de la isla.

Los escoceces son curiosos, sarcásticos, innovadores y patrióticos.

Amor al deporte – y a la tierra natal

Ya de niño a William le encantó tanto la naturaleza que empezó a lanzarse a las olas cuando sólo tenía diez años de edad. Comprendió pronto que quería convertir su gran pasíon en su profesión. Aún en edad escolar comenzó a enseñar en el “Tiree Windsurfing Club“, más tarde abrió una escuela de surf en Irlanda. “Mi abuela me ha inspirado a hacerlo. Ella era una mujer muy trabajadora que dirigió una casa de huéspedes muy concurrida.“ Sin embargo, dentro de poco William decidió regresar a su tierra natal de Escocia. “Los escoceces son curiosos, sarcásticos, innovadores y patrióticos.“ No hay duda: Su voz profunda resuena con un cierto orgullo.

Tres personas con una tabla de surf pasando por una colina verde
El surfista William en su traje acuático parado delante de una cabaña de madera
La autocaravana Hymer circulando por una carretera en el paisaje accidentado
Un surfista con su tabla de surf parado en un verde paisaje montañoso frente al mar

La receta del éxito de William: coraje y aceptación

Después de que nosotros también nos hemos atrevido a subirnos a una tabla de surf, hablamos con William sobre su trabajo. Dice que es su propio jefe – y que le gusta. Sin embargo, William describe su vida diaria como un desafío permanente. En su opinión, trabajar a cuenta propia requiere coraje: “Sea consciente de que tendrás que invertir todo tu tiempo en tu proyecto. ¡No sólo mucho, sino todo tu tiempo!“ Él también tenía que aprender primero a enfrentar derrotas y luchar contre la duda. Ahora sabe: Los problemas forman parte de la vida. Desde luego, su amor al deporte también le ha ayudado a llegar a esa conclusión. “¡Mientras pueda vivir de mi trabajo, voy a continuar!“

El cocinero Scott Davies en la parte posterior de la cocina de “The Three Chimneys“

Delicias culinarias en la isla de Skye

Esta actitud es compartida por Scott Davies con quien nos encontramos en Skye unos días más tarde. Cuando llegamos a la isla con la autocaravana Hymer, vemos a Scott llevando una cubeta grande con cangrejos, langostinos y cangrejos de río recién cogidos por la calle. El olor del mar llena el aire, unas gaviotas cruzan su camino. El nativo de Gales es el cocinero jefe de unos de los restaurantes más prestigiosos de Escocia. Ha llevado su propio estilo y cautiva a la clientela de “The Three Chimneys“ más que nada con los sabores auténticos.

Una mano distribuyendo salsas de una olla encima de los platos preparados
Se sirven varias comidas en cuatro platos colocados sobre una mesa de madera
El cocinero Scott trabajando en la cocina con su equipo
El cocinero Scott preparando comidas en la cocina con su equipo

El estilo propio del chef reconocido

Cuando llegamos al restaurante, se nota un constante ir y venir de gente. ¿Si se pone nervioso en noches frenéticas como ésta? Scott niega con la cabeza. Dice que siempre ha sentido una fascinación por el ritmo rápido de la cocina. “Tenía unos trece años cuando me decidí ser cocinero. Nunca me cambié de opinión,“ dice Scott con una sonrisa.

Inspirado por sus padres – a quienes también le gustaba la cocina –  pero también por el famoso cocinero televisivo Gordon Ramsay, comienza su formación profesional en una escuela de hostelería. Su propio estilo se va evolucionando en distintos restaurantes Scott dice que su tiempo en Australia era particularmente importante para su desarrollo profesional. “La comida allí es mucho más ligera y menos influída por aromas intensas.“ Tenienda en cuenta esta experiencia, se desplazó a Skye en 2015. Su misión en “The Three Chimneys“: “Llevar productos locales a la mesa y servir a nuestros clientes lo que mejor que Skye tiene que ofrecer.“

El éxito proviene de trabajo duro

El nuevo concepto no es inmediatamente comprendido por todos. Para Scott esto es un reconocimiento doloroso. “Es muy desalentador cuando la gente desaprueba lo que haces. Simplemente no han entendido qué es lo que me gustaría conseguir.“ Esto le enseñó lo siguiente: “He entendido que tengo que comunicar mi historia, mi objetivo con más claridad.“ El trabajo duro ha pagado. En nuestra mesa encontramos deliciosos platos de mariscos asados, y el aroma de bistecs de cordero flota por el restaurante. Los ingredientes elegidos por Scott son algo como una celebración de la naturaleza singular de la isla.

Lo mejor de Skye es lo salvaje, lo áspero  – y el hecho de que pese al ello hay sitios secretos que son realmente hermosos.

Descubriendo los paisajes espectaculares de Escocia

“Lo mejor de Skye es lo salvaje, lo áspero  – y el hecho de que pese al ello hay sitios secretos que son realmente hermosos“, nos explica Scott. En Escocia, el cocinero pronto se ha sentido como en casa. Su consejo para explorar las Highlands (Tierras Altas de Escocia): un viaje por carretera. “Conduce en cualquier dirección, ya sea desde Glasgow, desde Edimburgo, Aberdeen o Inverness. ¡Te maravillarás de lo mucho que puedes descubrir!“ Nosotros también salimos de Skye y continuamos recorriendo el país, en busca de todos las demás localidades mágocas y personalidades impresionantes.

Skye y Tiree

Las islas de Skye y Tiree están situadas al oeste de Escocia y pertenecen a las denominadas “Islas Hébridas Interiores“. Tienen un paisaje especialmente variopinto en común, pero ambas también impresionan por su encanto peculiar y único.

La Isla de Skye

La Isla de Skye

Hermoso nombre, hermosa isla? Esto ciertamente se aplica a Skye: La isla se considera una maravilla natural e incluso el lugar más bonito de todas las Highlands. En total, más de 9.000 personas viven en la isla de Skye. Casi uno de cada dos habitantes sigue hablando el gaélico, por lo cual las señales toponímicas y las de tráfico son bilingües.

Y aunque toda la isla es hermosa, en ningún caso deje de poner en su agenda de viaje los siguientes cuatro lugares:

  • “Old Man of Storr“: El símbolo de Skye es una roca en forma de aguja que se levanta hacia el cielo. Esto probablemente convierte al “Old Man of Storr“ en una de las rocas más raras de las muchas que hay en el norte de la isla.
  • Portree: La pequeña “capital“ de Skye se llama Portree. En el variopinto paseo marítimo hay una sucesión de casitas hermosas pintadas de colores brillantes.
  • Coral Beach: En una de las pocas playas de arena de Escocia donde uno se siente casi como en una isla caribeña. Pero las apariencias engañan: Las focas son prácticamente las únicas criaturas que se atreven a entrar las maravillosas aguas color turquesa que son de un frío glacial.
  • El Castillo de Dunvegan: El Castillo de Dunvegan, situado directamente en la áspera costa atlántica en una bahía pintoresca, es un hito para los amantes de la historia. El Castillo es la sede principal del antiguo clan de los MacLeod que hace algunos siglos dominaba gran parte de la isla.

La Isla de Tiree

La Isla de Tiree

Más pequeña, más desconocida y sobre todo menos turística: En comparación con Skye, Tiree merece una recomendación especial. Precisamente por esa razón siempre vale la pena hacerle una visita.

Tres razones porque la isla debería incluírse en cualquier viaje por carretera:

  • Deportes acuáticos: Gracias a sus llanuras y por lo tanto unas condiciones de viento ideales, Tiree es un verdadero paraíso para todos los aficionados de los deportes acuáticos. Cada octubre, allí se celebran los “Tiree Wave Classics“ – una competencia de surf a vela de gran prestigio.
  • Paisaje virgen: A quien le encanta la naturaleza, también le va a encantar Tiree. Paisajes pastorales accidentados donde pastan ovejas y vastos litorales – la isla es ideal para realizar largos paseos.
  • Isla del buen clima: El tiempo superior al promedio escocés ciertamente contribuye mucho al encanto de la isla también: Tiree sorprende con el mayor número de horas de sol de todo el país.

Directed by Marko Roth

Photos by Linda Ambrosius