Lejos de todos los circuitos turísticos – explorar el mundo con el MB 100

Un MB 100 se encuentra parado a orillas de un lago, el sol está poniéndose

Mareen y Daniel parecen ser una pareja normal. Sin embargo, con su MB 100 remodelado han encontrado su propia manera de escapar de las rutinas de la vida diaria.

Sin estrés ni zozobras

Un verano en los Alpes. Mareen y Daniel escuchan únicamente el murmullo calmante del agua alrededor de ellos. Están tendidos sobre una roca en medio de un riachuelo cristalino y turbulento. El sol brilla sobre el agua dándole un calor agradable. Es un verdadero idilio – y el comienzo de una vida matrimonial lleno de aventuras. Fue precisamente aquí donde Daniel preguntó a su novia Mareen si quería ser su esposa. Un momento perfecto en medio de la naturaleza que iba a cambiar la vida de los dos. Es cierto, tal situación encajaba perfectamente con la joven pareja de Herford cerca de Bielefeld.

Ambos tienen unos treinta años y a primera vista parecen ser una pareja bastante ordinaria que sigue sus actividades diarias normales: ella es comerciante de automóviles cualificada, él es técnico ortopédico – pero los dos han encontrado su propia pasión para escapar de la rutina diaria: desde 2012, la pareja joven ha ido explorando lugares extraordinarios con su Mercedes-Benz MB 100.

Una joven pareja delante de un verde paisaje montañoso

Conservando un pedazo del hogar cuando se está de viaje

Guías turísticas son tabúes para Mareen y Daniel. Prefieren dejarse llevar; están muy cerca de la naturaleza y convierten lo desconocido en algo conocido. Libertad e independencia – eso es lo que la joven pareja desea. Y es algo que no se encuentra en caminos recorridos anteriormente de muchas otras personas. El Mercedes-Benz MB 100 es la única constante en el camino. Un pedazo de su hogar cuando están de viaje.

MYVAN: El viaje en la furgoneta ¿por qué es algo especial para vosotros?

Mareen: En un hotel siempre se ven las mismas cosas, se está ligado a tiempos y lugares fijos. No es nada aventurado pasar las vacaciones en un hotel, ni hay sorpresas tampoco. En la furgoneta, por otro lado, tienes libertad e independencia. Puedes quedarte en los lugares más hermosos. Logras escaparte de la rutina diaria, desconectas el móvil y decides por tí misma. Somos conscientes de cada momento, porque sabemos que detrás de cada esquina puede esperarnos una nueva sorpresa. Y a pesar de toda la inconstancia, con nuestro MB 100 siempre llevamos un pedazo de nuestro hogar. El resultado de un viaje con nuestro MB 100 siempre es una cornucopia llena de recuerdos y nuevos contactos con personas afines que hemos conocido en sitios remotos, y con quienes ahora compartimos experiencias formadoras.

MYVAN: ¿Qué es lo que os impulsa en los viajes?

Daniel: La gasolina y la curiosidad.

Un MB 100 parado en un vasto paisaje, con las puertas abiertas y una mesa de camping al lado

Concentración en lo esencial

MYVAN: ¿De qué os sirven los viajes en un plano muy personal?

Daniel: “Cuando viajamos en furgoneta nos concentramos en lo esencial. Nos damos cuenta de lo poco que se necesita para ser feliz. Esta comprensión también se transfiere a la vida diaria: nos da otra vez una perspectiva fresca de la vida.“

MYVAN: ¿Cómo se desarolla un día de viaje en vuestro caso?

Mareen: Nuestro viaje en la furgoneta está caracterizado por un alto grado de relajación y desaceleración. Daniel se levanta primero, se toma un café expresso y calienta el agua para mi taza de té. Yo, en primer lugar, siempre abro la puerta de nuestra furgoneta, que llamamos ’cúter’, y al contemplar la vista y la naturaleza delante de la puerta, me voy despertando lentamente. Normalmente desayunamos fuera de la furgoneta para estar cerca de la naturaleza. Tampoco puede faltar una ducha de agua caliente 12v en el vehículo. Después empezamos a hacer planes para el día siguiente: si echamos un vistazo al mapa sabremos dónde nos encontramos. Dependiendo de nuestro estado de ánimo, nos quedamos más tiempo en un lugar o decidimos dejarnos llevar e irnos adonde nos lleva el destino. Nos gusta conducir en pequeñas carreteras secundarias porque de esta manera, muchas veces descubrimos los sitios más geniales. Una vez que llegamos al nuevo lugar, realizamos caminatas, nadamos, leemos libros, escuchamos música o pasamos el tiempo echados en nuestras hamacas. Y cuando oscurece, terminamos el día sentándonos alrededor de una hoguera.

Con nuestro cúter somos libres y sin obligación alguna: Tenemos la libertad de viajar a cualquier parte del mundo.

Daniel sobre un monte lejano, el cielo está iluminado en varios tonos rojos

La libertad de viajar a cualquier parte del mundo

¿Cómo elegís vuestros destinos de viaje?

Mareen: Normalmente obtenemos consejos de personas afines que encontramos por el camino. Una vez que hemos definido nuestro destino a grandes rasgos, nos dejamos llevar y disfrutamos del momento. Con nuestro cúter somos libres y sin obligación alguna: Tenemos la libertad de viajar a cualquier parte del mundo.

¿Cuál es vuestro próximo destino?

Daniel: Hemos previsto viajar a Dinamarca en otoño para descansar y poner la mente en blanco. Escandinavia es nuestro destino favorito, particularmente Noruega y Suecia no dejan de asombrarnos. Algún día queremos viajar a Islandia y Rusia con nuestro “cúter“ –  y el continente africano nos interesa mucho también.

Un recuerdo inolvidable de juegos de luces y colores

MYVAN: ¿Cuál fue vuestra experiencia de viaje más bella?

Mareen: En septiembre estuvimos en Noruega en camino al pico de Dalsnibba. Durante una breve parada encontramos a unos alemanes con quienes entablamos un diálogo. Aprendimos que se habían pronosticado auroras boreales para la noche siguiente. Así que pasamas la noche en el aparcamiento preparándonos para el espectáculo natural. Sin embargo, el tiempo no estaba de nuestro lado: el cielo se cubría de nubes y se formaba una densa niebla. Desilusionados, la mayoría de los turistas se pusieron nuevamente en marcha, nosotros en cambio nos acurrucamos en nuestro cúter preparándonos para la noche – hasta que, de repente, alguién llamó a la puerta del cúter: otro turista nos advirtió que no sólo fueran las estrellas que se manfestaron en todo su esplendor. De hecho, lo que vimos ahí fuera, fue realmente indescriptible: el cielo se veía iluminado en unos fantásticos colores – las auroras boreales! Nos quedamos parados unas seis horas en el frío mirando fijamente al cielo. Desde entonces, nunco hemos vivido nada igual, las luces nos magnetizaron. Esta experiencia común nos ha conectado profundamente con los demás espectadores y no la olvidaremos fácilmente.

Lo que nunca debe faltar en la furgoneta cuando Mareen y Daniel están de viaje:
  • Máquina de espresso
  • Hornillo multicombustible
  • Hamacas
  • Equipo básico de senderismo
  • Cámara
  • Abrebotellas

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