GO-VAN X MYVAN: Con la MB 100 por las rutas de la historia

Con su MB 100 “La Strada” una pareja francesa ha escogido una ruta de viaje muy especial: Hélène y Paule-Élise viajan a lo largo del frente de la Primera Guerra Mundial.

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En realidad, era una idea descabellada: Una agradable noche de verano Hélène y Paule-Élise estaban celebrando su quinto aniversario, las dos ya habían tomado algunos tragos, cuando Hélène sorprendió a su pareja con la propuesta: “Vamos, compremos una caravana y pongámonos en marcha.” Paule-Élise se echó a reír y asintió con la cabeza, sabiendo que la idea era un poco loca y que Hélène ni siquiera poseía una licencia de conducir. “De acuerdo, hagámoslo”, le dijo a Hélène, más bien en broma que en serio.

Una MB 100 blanca circula por un verde paisaje en Francia

Además de la caravana, un pastel de manzana

Sin embargo, cuanto más pensaban las dos mujeres de una localidad cercana a París sobre la supuesta idea descabellada, tanto más atractiva les parecía. Finalmente, la pareja se lo tomó en serio. En Provins, en el norte de Francia, encontraron rápido una vieja MB 100 “La Strada” que vendía una simpática pareja de jubilados. “Fuimos hasta allí, congeniamos con la pareja, que incluso nos ofreció un delicioso pastel de manzana”, cuenta Paule-Élise que trabaja como profesora. Ambas se enamoraron inmediatamente de la furgoneta de Mercedes-Benz. Hélène cuenta entusiasmada: “Tienes la sensación de ir en una barca. Así de relajante es conducir la MB 100.”

Paule-Élise y Hélène en una playa

Un leal acompañante: el perro Ruby y “La Strada”

Aún les faltaba a las aventureras treintañeras un último ingrediente: un leal acompañante. Así que las francesas acogieron al perro callejero Ruby. “Se siente como pez en el agua cuando vamos de viaje con él en nuestra furgoneta camper”, cuenta Paule-Élise. Ya tenía la pareja “La Strada” de Mercedes Benz, y además un perro, pero: ¿adónde dirigirnos? Comenzaron con salidas por los alrededores de París. Después siguieron con la Picardía, las Ardenas y Lorena. “Hemos atravesado tranquilos pueblos a lo largo del río Mosa y circulado por carreteras bordeadas de campos en las que no te cruzas con ningún vehículo durante horas, menos quizás un tractor”, describe Hélène. “Comíamos y bebíamos con los vecinos de la zona y conversábamos sobre la región y su historia.”

Un perro sentado en el asiento de copiloto de una MB 100

La historia marca la ruta

La pasión que une a ambas mujeres se convirtió en el foco de la planificación del viaje: su interés por la historia, especialmente por la Primera Guerra Mundial. “Nos fascinan, sobre todo, las regiones a las que el turista clásico, no viajaría necesariamente. Lugares en los que aún hoy, casi 100 años después del fin de la Primera Guerra Mundial, se puede apreciar cómo afectó el conflicto bélico a la región. Aquí hay monumentos conmemorativos en cada esquina”, cuenta Paule-Élise. Para ambas esta experiencia fue decisiva. “A partir de entonces teníamos nuestra misión: Seguir con nuestra furgoneta camper el frente de batalla de la Primera Guerra Mundial, desde el Somme hasta los Vosgos.”

El dúo documenta sus “viajes por el tiempo” en su propio blog “1916 kilomètres”. El lema es: “En busca del pasado, pero siempre en contacto con el presente”, aclara Paule-Élise. La francesa recuerda especialmente un viaje a través de la región del río Mosela. “Esta zona era antes la más rica de Francia y, gracias a la industria del carbón y acero, proporcionaba pleno empleo”, relata. Hoy sólo las viejas fábricas recuerdan este pasado.

Una MB 100, aparcada en el arcén de la carretera, delante de un paraje natural

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Fornida y fiable, sirvió de base para muchas estructuras y para el primer vehículo propulsado por célula de combustible: la MB 100 se adelantó a su tiempo en muchos aspectos.

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Donde el caos y la naturaleza se unen

“A menudo, viajamos a regiones de Francia en las que, por ejemplo, hay una alta tasa de desempleo”, relata Hélène que trabaja en un museo. Su ruta llevó a las dos amantes de la historia también por muchos caminos forestales adentrándose en la naturaleza donde las tumbas documentan el tiempo de guerra. “Encontramos antiguas armas y restos de la Segunda Guerra Mundial que todavía están ahí y sobre los que crecen árboles y arbustos”, cuenta Paule-Élise. “En lugares como éste, se percibe el poder de la muerte y la fuerza de la vida, aquí se une el caos humano con la naturaleza.”

  • Bahía del Somme: Una playa natural maravillosa en la que las olas del mar rompen ofreciendo una vista espectacular y una naturaleza maravillosa, incluida la variada fauna; sólo a dos o tres horas de distancia de París. Por eso, es nuestro lugar favorito para una pequeña excursión de fin de semana.
  • De Crêtes a los Vosgos: La ruta transcurre por una bella y tranquila carretera que los americanos construyeron durante la Primera Guerra Mundial. La carretera está rodeada de bosques y lagos, de montes y de un paisaje esplendoroso, formando un paraíso para amantes del senderismo.
  • El Valle del Loira: Quien se interesa por la historia, ha acertado con esta carretera. Aquí se puede caminar por bosques de un castillo a otros, así como pescar y montar en canoa, y naturalmente hacer alguna que otra cata de vino.
  • Lac du Der-Chantecoq: Un lago enorme en la región de Champaña y un lugar muy tranquilo. Ideal para hacer camping, relajarse y observar los pájaros.
  • Côtes-de-Meuse: Una región llena de colinas, huertos, viñedos y en la que a menudo se pueden ver, por ejemplo, ciervos. Aquí no hay muchos turistas y puedes hacer senderismo relajadamente. No te pierdas: probar allí las ciruelas amarillas.

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Photos: Boudou-Reuzé
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