Peter Kitchell y el arte de la inquietud

La Sprinter Freightliner en una carretera

El artista estadounidense Peter Kitchell explica que él, para crear, necesita soledad. Y la encuentra en medio de la naturaleza. Su Sprinter T1N Freightliner le sirve como autocaravana.

El anhelo de viajar y el afán de conocer impulsan al artista

Ya se trate de América del Sur, el Sáhara o Europa, el anhelo de viajar y el afán de conocer han impulsado desde siempre al artista estadounidense Peter Kitchell. En los años 1970 y 1980, esta inquietud lo llevó a cruzar su país de este a oeste, conociendo a su paso algunos de los sitios más fascinantes del planeta. Aunque finalmente se asentó en Ashfield, Massachusetts, el artista sigue viajando regularmente, casi siempre en su Sprinter T1N Freightliner, que él ha transformado en una camper.

La Sprinter circula por un camino de montaña

Aprender significa tener una mirada crítica

Usted nació en el seno de una familia en la que el arte era muy importante. ¿En qué medida ello influyó en su aprendizaje?

Peter Kitchell: Uno aprende mirando las cosas de forma crítica. Uno aprende si no deja de ser auténtico y mantiene siempre el afán de saber. Este tipo de aprendizaje me parece claramente mejor que limitarse a aprender lo que a uno le ordenan.

¿Que significa esto, concretamente?

Es uno mismo quien tiene que hacer las cosas. No basta con entenderlas a nivel teórico. En nuestro entorno ya casi no quedan cosas originales. Por eso, uno tiene que seguir su propio camino y distinguirse de los demás por sus propias pasiones. Esto es válido tanto para el arte y la artesanía como para la ciencia.

Vista del interior a través del portón trasero abierto

La familia Kitchell: unida por la creación artística

El arte le viene a Peter Kitchell de la cuna. Su padres, ambos arquitectos destacados, le enseñaron muy pronto a expresarse de manera artística y, además, le apoyaron durante su formación en diversas academias de San Francisco. Kitchell, por su parte, concede a sus hijos las mismas libertades de que en su día disfrutó, Y los resultados son análogos: Sonya ya es una reconocida cantautora y Max da sus primeros pasos como fotógrafo independiente. Su mujer, Gayle Kabaker, es dibujante y en varias ocasiones ha firmado la portada de la prestigiosa revista „The New Yorker“. El diálogo creativo al interior de la familia es para los Kitchell un asunto de gran importancia. Peter y sus hijos ya han realizado exposiciones conjuntas y los numerosos viajes en la Sprinter sirven de inspiración a cada uno de los creadores.

Vista panorámica de una llanura árida: La Sprinter Freightliner se dirige a lugares recónditos

El arte de calidad necesita tiempo

Sus collages e instalaciones revelan un lenguaje de forma y color inconfundible. ¿Como se gestan sus obras?

Previamente me comunico con mucha gente de diversas áreas de actividad, desde arquitectos, personal administrativo hasta quienes trabajan en los espacios donde voy a realizar la respectiva instalación. Ello me aporta impulsos variados y, a la vez, claramente valorables.

¿Cuánto tiempo le dedica a cada proyecto?

A veces tardo hasta un año en recopilar y evaluar todo la información, en incorporarla luego a mi proceso trabajo, conseguir el visto bueno para mi idea y, finalmente, llevar a cabo el proyecto y la instalación.

Como una ventana o un camino para atravesar paredes y salir al espacio abierto.

La Sprinter, detenida en medio de una pradera seca

Lejos de traducir sus experiencias de viaje en mensajes de redes sociales, Peter Kitchell centra su atención en lo auténtico y analógico. Pero ello no significa que sea reacio a la nuevas tecnologías. Antes bien, artista conjuga sus oficios de fotógrafo y técnico en impresión y su vocación de pintor, por una parte, con las posibilidades de la tecnología digital, por otra. Los collages, series de fotografías e instalaciones de Kitchell transportan al observador a ambientes de imágenes y color altamente sugerentes.

¿Cómo definiría, en pocas palabras, su arte?

Como una ventana o un camino para atravesar paredes y salir al espacio abierto.

¿En qué se inspira?

En muchas cosas, por ejemplo en la música, sea esta jazz, clásica, bluegrass, blues, latinoamericana y muchos géneros más. También en la pintura europea y norteamericana de 1880 a 1950, que fue la fase cumbre de la pintura. Toda la arquitectura me fascina, desde la clásica hasta la moderna, desde Zaha Hadid, pasando por Frank Gehry hasta Ieoh Ming Pei, Marcel Breuer y muchos más.

Vista panorámica de un conjunto rocoso

La Sprinter brinda confort lejos de la civilización

¿Qué finalidad concreta perseguía al comprar y, posteriormente, camperizar esta furgoneta?

Ya de joven me había conseguido un todoterreno viejo, que luego arreglé para viajar en él por África durante un año. Sabía, por tanto, exactamente lo que quería y en lo que me estaba metiendo.

¿Qué es, exactamente, lo que aprecia del estilo de vida relacionado con la camper?

La naturaleza, en su forma intacta, está desapareciendo aceleradamente. La furgoneta es práctica y confortable y, al mismo tiempo, me permite estar al aire libre, viviendo plenamente las condiciones meteorológicas de las diversas estaciones del año. En la furgoneta puedo pasarme uno o dos meses alejado de la civilización, con todo lo que ello implica: cocinar al aire libre, no disponer de servicios higiénicos, desplazarme en kayak, usar la cama también como lugar de trabajo y muchas más cosas por el estilo.

¿Cómo fue la camperización?

Tengo un tienda de carpintería y me dedico a diseñar y elaborar armarios y vitrinas, por lo que pude realizar yo mismo la mayor parte del trabajo, empleando, por ejemplo, madera de pino de mi propia finca. La furgoneta se encontraba en pésimo estado y tuve que dedicarle cuatro meses a tiempo completo.

Vista panorámica del amanecer en una sierra.

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Una jornada perfecta en las montañas rocosas de Canadá

¿Cuánto trabajo invierte en la planificación de sus viajes?

Mucho. A veces visito previamente mis lugares de destino a través de Google Earth, por lo que prácticamente ya he estado allí antes de hacerlo de forma física. Es una experiencia surrealista.

Déjenos acompañarle ¿ Cómo sería una jornada perfecta en la furgoneta?

Viajo durante algunas horas por las montañas rocosas de Canadá y hago fotografías al amanecer. Después de desayunar al aire libre, hago caminatas y escalada. Por la noche me dirijo sin rumbo determinado hacia algún lugar de acampada. Me siento a cenar junto a la puerta de mi camper y miro las fotos que ha sacado. Al anochecer, y para cerrar la jornada, doy un paseo en kayak.

¿Qué consejo le daría a alguien que planea un viaje en camper?

Tanto más lejos de la civilización, mejor. Que se tome todo el tiempo posible y se deje llevar por la naturaleza; que se sumerja en ella sin olvidar que sentir miedo de vez en cuando también es parte de experiencia. Y después de algunos días, que encuentre el camino de vuelta por una carretera convencional.

¿Como artista, qué busca al hacer un viaje?

Perspectivas inusuales y naturaleza intacta; sentirme contento y cansado; soledad e inspiración.

En materia de confort y resistencia, las furgonetas y camiones de la empresa Freightliner, con sede en Portland, Oregón, e incorporada al grupo Daimler AG en 1981, son un referente del mercado estadounidense. No importando si el distintivo sea la estrella o Freightliner, la calidad estará siempre garantizada. Estos son algunos datos relevantes de la compañía:

– Los camiones son conocidos por su morro alargado y anguloso. Su exponente más conocido es el camión navideño de Coca-Cola.

– En   2015 el Inspiration Truck de Freightliner se convirtió en el primer camión de conducción autónoma autorizado para circular por los Estados Unidos.

– En 1995 la Sprinter conquista Europa. Seis años más tarde Freightliner la introduce en los Estados Unidos. Desde entonces la Sprinter Freightliner iguala a las furgonetas de Mercedes-Benz en materia de innovaciones. Entre las más recientes se cuenta la Sprinter 4×4, lanzada en 2015.

Sean cuales sean sus cometidos: la Sprinter le facilita el trabajo diario. Nunca se echa atrás, por exigentes que sean sus tareas. Y puede con todo lo que echen. Gracias a las numerosas variantes y más de 600 equipos opcionales, la Sprinter satisface todas sus expectativas, por singulares que parezcan.