Recorriendo el mundo en el Mercedes-Benz Travel-Unimog

Richard y Catherine haben sich getraut: Sie sind dem Alltag entflohen y erkunden nun mit ihrem Mercedes-Benz Unimog die Welt.

Año Nuevo en el Sáhara

Nos encontramos en medio del Sáhara. Es la Nochevieja del año 1992, poco antes de medianoche: entre la multitud de colinas de arena anaranjadas se distingue un Mercedes-Benz Unimog blanco. Surcando el terreno blando, el todoterreno va subiendo las dunas lentamente, pero sin problemas. Finalmente se detiene en una amplia llanura. Después de algunos minutos, se bajan dos personas del Unimog: una situación inusual, porque – a pesar de encontrarse en medio del Sáhara y lejos de toda civilización – ambos lucen trajes de gala finos. Richard que viste un elegante traje negro se baja rápidamente del vehículo y tiende el brazo a su mujer Catherine para ayudarle a salir del vehículo. El vestido de ella, de color rosa fuerte, contrasta perfectamente con el ambiente naranja brillante, mientras que el tibio sol del atardecer crea una atmósfera un tanto exaltada. Estupefactos, miran a su alrededor: en muchos kilómetros a la redonda no hay ni un alma. Es uno de esos momentos por el que todo ha valido el esfuerzo. Uno de aquellos momentos que les demuestra que hay que disfrutar de la vida. Justo aquí es donde la pareja, que parece bastante loca, quiere estar para iniciar de manera igualmente loca el año nuevo y lanzarse en muchas aventuras más.

El Unimog de Richard pasa por en una estrecha carretera en los Andes.

Gaggenau – la primera parada para escapar de la vida cotidiana

Inicialmente, Richard – que entonces tenía 55 años – había trabajado en el sector bioquímico hasta que cambiaba su vida radicalmente por primera vez y continuaba su carrera en una agencia publicitaria. Sin embargo, la monotonía de la rutina diaria no era lo que el hombre cosmopolita quería. Durante el año 1989, la idea de hacer algo diferente iba creciendo y madurando en él: “No dejaba de decirme que ’la vida es breve’. Ya no era feliz; quería explorar el mundo y escapar del trajín diario“, cuenta Richard. Con el tiempo, el sueño de viajar por el mundo en un cámper se había concretizado más y más. “Para ello quería comprar el mejor vehículo que podía conseguir con mi dinero“, recuerda Richard. “Al mismo tiempo quería un vehículo fiable tanto como uno equipado para todo tipo de dificultades excepcionales.“ Comenzó la búsqueda. En 1990, Richard por fín encontró lo que buscaba en Gaggenau donde por aquel entonces se hallaba la fábrica de Unimog. Durante los dos años siguientes modificaron el flamante Unimog para ajustarlo a las necesidades de Richard y prepararlo para cumplir con las exigencias esperándole en su viaje alrededor del mundo.

El Unimog blanco de Richard y Catherine está parado delante del yacimiento arqueologíco de Mada'in Salih en Arabia Saudí.
Un hombre a caballo hablando con un señor en la entrada de una casa
El Unimog de Richard pasando un lago en el Desierto de Atacama
El Unimog de Richard en una carretera no asfaltada en medio de la la selva tropical africana

Viajando en medio de la nada

Unos 830 litros de combustible y un depósito de agua de 600 litros son todo lo que Richard y Catherine necesitan para poder pasar cinco o seis semanas lejos de toda civilización. En América del Sur estuvieron de viaje por dos semanas sin ver otro rostro humano.  Es más, las capacidades de navegación del Unimog fuera de pista les permiten conquistar cualquier tipo de terreno y moverse en cualquier superficie. Durante sus viajes, un frigorífico y un congelador, una cama grande y cómoda, una radio de onda corta, una ducha de agua caliente y una célula solar de 500 vatios sobre el techo les aportan a los dos viajeros un cierto lujo. La pareja ha aprovechado todo esto porque ya lleva más de veinte años viajando por el mundo: su recorrido mundial comenzó en España desde donde continuaron su viaje a Marruecos para luego atravesar el Sáhara más al sur. Desde allí, continuaron su viaje a otros países como Etiopía, Arabia Saudí, Jordania, Israel, Siria y Turquía. “Lo que me gustaría hacer a continuación es explorar Patagonia. En enero del 2018 vamos a ponernos en marcha“, cuenta Richard.

Por supuesto, encontramos dificultades en varias ocasiones; fueron errores que han ocurrido y que nos han enseñado algo.

El Unimog – un sitio seguro

Pasarse la vida viajando – ¿quién no sueña con algo así? Por otra parte, hay muy pocas personas que tienen la valentía de dejar atrás la seguridad de una residencia permanente y de un trabajo estable. Para Richard, sin embargo, la sensación de seguridad no depende de estos dos elementos: encuentra seguridad en el Unimog que le sirve de “vehículo de sobrevivencia“. “En todo el mundo hay gente como tú y yo que vive una vida simple. ¿Por qué no mirarlo? Ellos también sobreviven en su país“, concluye Richard. La pareja únicamente se mantiene alejada de las zonas de guerra; por lo demás, el control periódico de su Unimog forma parte de su rutina de seguridad. De todos modos, en su Unimog ambos se sienten seguros y como en casa en cualquier lugar del mundo. “Nos mueve el deseo de explorar el mundo entero. Queremos conocer a a la gente con sus diferentes puntos de vista y enriquecernos con algo más que dinero“, explica Richard. “Por supuesto, encontramos dificultades en varias ocasiones; fueron errores que han ocurrido y que nos han enseñado algo.“ Para Richard una cosa está clara: “Nunca más cambiaría la vida que llevamos ahora por otra.“

Una Sprinter circula por vías fangosas en los Andes

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Photos: Richard Desomme