Kat y Rollin’ Karlos: un trabajo fijo sobre cuatro ruedas.

Una furgoneta en el desierto

Kathrin tenía vivienda propia, un buen empleo y la necesidad de libertad. MYVAN se asoma entre bastidores de su trabajo cotidiano lleno de aventuras.

Salir de la oficina y subir a la furgoneta.

Escuela, formación profesional, prácticas, agencia. Este fue el camino de Kathrin hacia el mundo laboral. En el estrés diario perdió temporalmente las ganas de viajar de su juventud. Sin embargo, unas vivencias en Sri Lanka y Nicaragua le abrieron los ojos. “Quería escapar de mi rutina diaria”, admite Kathrin, nacida en Stuttgart, Alemania. Un buen empleo como diseñadora gráfica y una vivienda propia parecían haber sentenciado su destino. Pero, de repente, “Kat” ya no quiso saber nada de todo ello. En la flor de la vida aspiraba a algo distinto que estar sentada desde la mañana hasta la noche en la oficina. Quería ver mundo; o, mejor dicho, no solo quería verlo, sino convertirlo en su sala de estar. Finalmente la convenció su padre que le planteó la decisión. Kat se dio un plazo de reflexión de cuatro semanas, al cabo de las cuales vendió su vivienda e hizo realidad su sueño del “vanlife”.

Una mujer mira desde el interior de una furgoneta

Decidida y segura de sí misma: Kat dejó atrás su vida antigua para hacer realidad su sueño.

Un Sprinter llamado Karlos.

Entre tanto, Kat está viajando con su Sprinter por el Sur de Europa y el Norte de África. “Mi Sprinter es mi lugar feliz y mi amigo con el que puedo contar.” Kat le ha dado el nombre Karlos. El último viaje de los dos fue por Marruecos, donde llegaron hasta las dunas del Sahara. Hoy dice que su hogar es donde está su Sprinter. Además, Kat se alegra de que los asientos con suspensión protejan su espalda. Su Karlos nunca la ha dejado en la estacada, y el servicio de Mercedes-Benz en el marco del programa “Estrella Joven” la libera, además, de la preocupación de sufrir una avería en algún momento. Para Kat, la gran ventaja de la vida en la furgoneta es llevar siempre el hogar consigo y limitándolo, además, a lo esencial.

Una furgoneta en un claro de bosque

El Sprinter modificado individualmente lleva el nombre de Karlos.

Entre la tumbona y el escritorio.

Antes de informar a la agencia acerca de sus proyectos, Kathrin temió tener que dejar del todo su trabajo. En aquel momento ya llevaba siete años en la empresa, y sus jefes y compañeros no querían perderla por sus sueños de libertad. Kathrin presentó a su jefe un concepto que le permitió seguir en la empresa sin renunciar a sus planes de viaje. Entre tanto, la diseñadora gráfica configura su trabajo diario libremente como más le gusta: “A veces trabajo tres semanas seguidas con un horario completo y lo compenso en las semanas siguientes.” Para este fin, suele estar diariamente en contacto con su empresa. No obstante, la agencia le brinda suficiente confianza para que pueda trabajar de manera independiente. De esta manera, Kat aprovecha mejor su tiempo; opina que, en la oficina, hacemos raras veces las pausas que necesitaríamos.

Una mujer trabajando en un ordenador portátil delante de una furgoneta

Equilibrio entre el trabajo y la vida privada: Kat sabe cómo funcionan las cosas.

En la vida nómada, no es oro todo lo que reluce.

Kat admite que su estilo de vida no es para todo el mundo: es fundamental tener disciplina y un alto nivel de organización si se oye el ruido de las olas mientras se tiene un gran proyecto en la agenda. Pero le gusta su trabajo, y gracias al vanlife puede hacerlo sin un nivel de estrés innecesario. A veces, tarda más en hacer determinadas tareas, dado que solo puede trabajar en su ordenador portátil en lugar de con tres monitores a la vez. A Kat ya no le importa rechazar un trabajo porque no es compatible con su situación. “Antes siempre quería trabajar todavía más. Con mi viaje también quería alejarme de esta manera de hacer. Prefiero hacer un poco menos, pero de mejor calidad”, explica.

Una mujer sentada delante de un ordenador portátil

Quien quiere vivir como Kat necesita tener mucha disciplina y un gran talento organizativo.

Hacer sus cosas sin dejar la profesión.

Kathrin no se preocupa demasiado por el futuro; solo tiene clara una cosa: no quisiera volver a su antigua vida en su vivienda en Stuttgart. Ya no quiere renunciar a la vida cotidiana que se ha creado para sí misma. Su deseo sería mostrar a otras personas que es posible hacer sus cosas sin dejar su profesión. Opina que su generación disfruta de un abanico increíble de oportunidades. Y que sería una pena no aprovecharlas. Además, Kathrin argumenta que un ascenso que conlleva más libertad y confianza vale más que uno que aporta más dinero. Para el futuro desearía que más empresas utilicen a sus empleados en función de sus necesidades para que estos puedan invertir su energía de manera más concentrada.

Creo que no importa dónde trabajemos mientras hagamos un buen trabajo.
Una mujer delante de una puesta del sol en una playa de arena

Kat no se arrepiente de su decisión y espera que otras personas se inspiren en ella.

Una furgoneta en un claro de bosque

Atrae todas las miradas, también por las láminas adhesivas diseñadas por la misma Kat.

Una mujer corre por una playa de arena

Cuando Kat no está trabajando, disfruta de la belleza de un entorno que cambia continuamente.

Una mujer sentada encima de un longboard

Kathrin aprecia su nueva vida llena de libertad y creatividad.

Una furgoneta aparcada en una playa

El fiel acompañante de Kat en todos los recorridos: el Sprinter Karlos.

Las camperizaciones mostradas han sido ejecutadas por empresas oferentes ajenas a Mercedes-Benz, que no ha controlado los productos en cuestión. Por consiguiente, la imagen no constituye una evaluación de la empresa oferente o de sus camperizaciones a través de Mercedes-Benz.

Fotos: Kathrin Beinlich

Enlaces para explorar más: Kat & Rollin’ Karlos @Instagram

Sprinter

Sean cuales sean sus cometidos: la Sprinter le facilita el trabajo diario. Nunca se echa atrás, por exigentes que sean sus tareas. Y puede con todo lo que echen. Gracias a las numerosas variantes y más de 600 equipos opcionales, la Sprinter satisface todas sus expectativas, por singulares que parezcan.

Mercedes-Benz Sprinter
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