La tapiocaria berlinesa que atiende a su clientes en una Sprinter.

Mariana y Peter en su Mercedes-Benz Sprinter transformada en food truck

Mariana ha traído un trozo de su patria a las calles de Berlín, donde, junto a su Peter, su marido, se encarga de demostrar diariamente el exquisito sabor de la comida brasileña.

Un trozo de Brasil en Berlín.

El rostro de Mariana brilla mientras, junto a Peter, su marido, y a dos trabajadoras de su food truck van preparando una tapioca tras otra. Los diferentes aromas que emanan de los ingredientes tropicales como el aguacate, la granada y el plátano, inundan el lugar, que Mariana recorre ahora con la mirada. Es una tarde calurosa de verano, el sol ya está muy bajo y la luz más hermosa del día baña el entorno con sus tonos cálidos. Grupos de personas vestidas de manera informal y colorida pasean sonrientes por la zona del festival, mientras la música que emiten los altavoces enfatiza el ambiente veraniego. Mariana sirve una tapioca en el mostrador y observa ilusionada el placer que se dibuja en el rostro de quienes degustan este plato tradicional de su Brasil natal. Además de las tapiocas – tortillas elaboradas a base de la harina que se obtiene de la raíz de la mandioca – que se pueden rellenar con ingredientes salados o dulces, el food truck de Mariana ofrece otra delicia brasileña: el açaí na tigela, hecho de fruto congelado y machacado de palmera de asaí de la región de la Amazonía.

Mariana y Peter delante de su tapiocaria, que funciona como food truck

Mariana y Peter disfrutan con la gran acogida del público para su propuesta culinaria.

Del puesto en el mercado al food truck propio.

La idea de gestionar un food truck se les ocurrió a Mariana y Peter después de que, en mayo de 2014, probaran suerte con un puesto muy sencillo en el Markthalle neun, el tradicional mercado cubierto del barrio de Kreuzberg, que se ha puesto de moda en la capital alemana. El resultado fue un éxito rotundo. “La inesperada avalancha de público se llegó a convertir en un problema. Inicialmente nos alegramos mucho por la cola de cinco metros que se había formado delante del puesto, pero al ver que no paraba de crecer, nos preocupamos un poco, pues no queríamos dejar a nadie esperando. Fue increíble“, recuerda Mariana. Con la confianza que les había proporcionado este éxito inicial, la pareja se empezó a plantear un objetivo más ambicioso, concretamente, un food truck. „Lo mejor de vender comida a pie de calle es la flexibilidad que se tiene para elegir el lugar de venta y cambiarlo según mejor te parezca. Puedes visitar muchas ciudades interesantes y presenciar eventos inolvidables“, explica Peter. „En eso, un restaurante no puede competir.“ Después de estudiar las perspectivas, decidieron llevar a adelante el proyecto y eligieron como vehículo una Sprinter 508, cuyo equipamiento ofrecía todas las ventajas de una furgoneta moderna. “Pero, a pesar de lo bonita que resulta una antigua 508, después de haber circulado algunas horas en ella por la autopista, aprendes a apreciar las virtudes de una furgoneta moderna“, dice Peter, sonriendo „La proverbial calidad de Mercedes-Benz ha terminado por imponerse a la hora de elegir el vehículo para nuestro negocio.“ Por cierto, además del food truck propiamente dicho, la pareja usa una Vito para las tareas de abastecimiento.

  • Açaí na tigela decorado con mucho colorido
  • Mariana, mientras trabaja en food truck
  • Mariana y su puesto de comida frente al Mercedes-Benz Arena en Stuttgart
  • Una tapioca con su delicioso relleno

Respeto a los desafíos, pero miedo jamás.

Después de haber decidido arrancar el proyecto, vinieron seis meses de gran esfuerzo, durante los cuales Mariana y Peter adaptaron la furgoneta trabajando de forma independiente. En este tarea se vieron favorecidos por su aptitud para el trabajo en equipo, que les permitió integrar óptimamente las respectivas capacidades de ambos. En el caso de Peter se trataba de una formación como ingeniero, además de mucha destreza manual, que se complementaba con la profesión de diseñadora ejercida hasta entonces por Mariana. El arranque en el negocio se llevó a cabo con ocasión del Carnaval de la Culturas de Berlín. Toda una prueba de fuego, que la pareja, no obstante, logró superar con éxito, sentando así unas bases sólidas para su actividad futura. A pesar de ello, el camino inicial no estuvo exento de dificultades: „Un proyecto de este tipo siempre supone riesgos, pero hay que evitar que éstos lleven al temor. Por nuestra parte siempre nos hemos guiado por el siguiente lema ‚Respeto a los desafíos, pero miedo jamás. ‘ – y hasta ahora ha funcionado “, señala Mariana. El negocio de ambos incluye la venta de comida a pie de calle, y el catering en festivales y otros eventos abiertos, en un principio en Alemania y, últimamente, también en Austria y Suiza. „Obviamente no todo marcha siempre a la perfección. Pero, precisamente, al surgir dificultades es cuando nos damos cuenta de hasta qué punto los clientes se identifican con nuestra comida. Al respecto, recuerdo que durante un festival en Berlín se produjo un apagón, pero el buen rollo de la gente se mantuvo intacto a pesar de la larga espera.“

Todo este reconocimiento y aprecio que se nos brinda es algo de lo que no estamos dispuestos a prescindir.

Una idea de negocio basada en la auténtica alegría de vivir.

„A mi juicio, el éxito que hemos logrado se debe a que no nos plegamos, sin más, a cualquier tendencia de moda. Nuestro negocio se basa en algo auténtico, a saber: mis orígenes brasileños y la alegría que nos da todo esto que hemos construido.“ Algo que, a pesar de los obstáculos, el matrimonio no estaría dispuesto a cambiar por otra actividad. „Resulta casi imposible describir todos los momentos hermosos que hemos vivido en nuestro food truck: Hemos podido estar en tantos eventos que de otra forma jamás habríamos llegado a presenciar y nos encontramos continuamente con clientes que se muestran positivamente sorprendidos, cuando no fascinados y agradecidos por nuestra servicio. Todo este reconocimiento y aprecio que se nos brinda es algo de lo que no estamos dispuestos a prescindir. “, comenta Peter, mientras pasa el brazo por la cintura de Mariana. Al ser preguntados acerca de si les queda algún sueño por realizar, Mariana responde: „Sí, podría ser un viaje por Europa con el food truck, la Vito y una camper. Viajar por Europa trabajando es algo que también nos hace ilusión.“

Una mujer extiende los brazos para coger la tapioca que le sirven en el mostrador del food truck

El food truck de la tapiocaria también es contratado para atender festivales y otros eventos, como las fiestas de empresas.

Peter prepara una tapioca en su food truck

Peter es un gran amante de la cocina procedente del país de Mariana.

Una tapioca con su delicioso relleno

Las tapiocas no tienen gluten y se calientan sin aceite.

Personas delante del food truck, esperando para comer

Allí donde se instala el food truck de la tapiocaria, no tardan en llegar numerosos clients.

Preparación de una tapioca con relleno dulce

El relleno de las tapiocas puede ser salado o dulce.

Las camperizaciones mostradas han sido ejecutadas por empresas oferentes ajenas a Mercedes-Benz, que no ha controlado los productos en cuestión. Por consiguiente, la imagen no constituye una evaluación de la empresa oferente o de sus camperizaciones a través de Mercedes-Benz.

Fotos: Alexandre Kurek, Mariana Pitanga

Enlaces para explorar más: Tapiocaria, Tapiocaria @ Facebook

Sprinter

Sean cuales sean sus cometidos: la Sprinter le facilita el trabajo diario. Nunca se echa atrás, por exigentes que sean sus tareas. Y puede con todo lo que echen. Gracias a las numerosas variantes y más de 600 equipos opcionales, la Sprinter satisface todas sus expectativas, por singulares que parezcan.

Mercedes-Benz Sprinter
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