Mudanza a una Sprinter: de hombre de negocios a KiteVanMan.

Un hombre, una mujer, dos perros y un Sprinter en medio de un campo

El galés Alex llevaba ya largo tiempo gastando energías en su carrera profesional, hasta que él y su novia se atrevieron a dar el paso: convirtieron su Sprinter en una vivienda y desde entonces viajan en ella por Europa.

Todo cambió en una Nochebuena.

Tenían todo aquello que las personas de nuestra época necesitan para vivir: Una bella casa, una carrera profesional exitosa con una agenda llena y, por supuesto, su relación de pareja. Pero hoy admiten que les faltaba el punto de equilibrio. Las primeras dudas se las plantearon durante una Nochebuena, al reflexionar sobre sus respectivas vidas cotidianas: ¿Es esta la vida que queremos llevar? ¿Hay algo más, aparte de ella? ¿Hemos sido fieles a nosotros mismos?

Dos perros juguetean delante de una Mercedes-Benz Sprinter

“Siempre quise tener perros, pero mi trabajo me lo impedía”, comenta Alex. Entonces, se mudó a su Sprinter y adquirió dos mascotas.

De ejecutivo a jipi.

Se quedaron un rato pensativos, hasta que lo vieron claro: “Me di cuenta de que había desperdiciado mi tiempo haciendo cosas que en realidad no quería hacer”, recuerda Alex. “Tenía un trabajo que absorbía todo mi tiempo y soñaba a menudo con tantas cosas que siempre había querido realizar, para las cuales nunca había tenido tiempo.” Tras un breve intercambio de opiniones y un apretón de manos simbólico, el plan ya estaba hecho: Ambos dimitieron de sus respectivos trabajos, dejaron su vivienda y se empezaron a buscar una furgoneta apropiada para marcharse de Gran Bretaña, dando la espalda a su vida anterior. “He pasado de ejecutivo a jipi”, dice Alex, riendo. “Es que en realidad ya era tiempo”, añade, “sabía que si no cambiaba de vida en ese momento, dentro de diez años me iba a arrepentir de no haberlo hecho.”

Alex y Marcela han cambiado la oficina por la furgoneta.

La pareja y sus dos perros llevan ya quince meses recorriendo Europa en su Mercedes-Benz Sprinter. A través del vlog y blog denominado “KiteVanMan”, comunican aspectos de la vida autodeterminada que llevan al margen de carreras profesionales y de cualquier tipo de rutina y a bordo de su furgoneta con la estrella en el frontal, a la que cariñosamente llaman “Joyce”.

Una mañana habitual en la vida de la joven pareja se desarrolla de la siguiente manera: Se despiertan cuando sale el sol, corren un poco con los perros y desayunan cerca del mar. “Luego recorremos el lugar o continuamos viaje. El resto del día lo pasamos trabajando.” Alex hace las fotografías y los vídeos para el vlog, le da mantenimiento a la furgoneta , o da clases de kitesurf. Marcela, por su parte, crea nuevas recetas veganas que también publica en internet.

La Sprinter ofrece las condiciones ideales para vivir en ella y es, además, fiable y resistente.
Furgoneta Mercedes-Benz Sprinter, estacionada en una calle con un puente al fondo

Marcela y Alex llevan ya quince meses recorriendo Europa, siempre en busca de los lugares más hermosos del continente.

¿Libertad? Hacer lo que uno quiera, donde quiera.

Y es que para Marcela y Alex vivir en la furgoneta sin domicilio fijo, no significa, ni mucho menos, dedicarse a no hacer nada, sino, antes bien, desplegar toda su productividad haciendo aquello que más les gusta. “Hemos dejado atrás todas las ataduras y obligaciones y ahora somos libres”, dice Alex. “Para mí, libertad significa hacer lo que quiero y donde quiero.” Y enumera: snowboard, estar con amigos, reír, amar, correr, cabalgar, comer, beber, bailar, hacer fogatas en la playa, dormir y relajarme y, sobre todo, practicar kitesurf. “Lo que se siente al aprovechar la fuerza del viento para deslizarse sobre las olas es indescriptible”, concluye.

Hombre practicando kitesurf en un lago

Alex es amante del kitesurf. “Se me dan muy bien los descensos.” Uno amigo lo animó a practicar este deporte y actualmente él mismo es monitor.

Puesto de conducción de una Sprinter con sol despuntando a lo lejos

Para la pareja, los días empiezan generalmente a las seis de la mañana. Alex considera que disfrutar de un café viendo salir el sol es algo grandioso.

Una mujer con un perro en su regazo, sentada en el puesto de conducción de una Sprinter que está aparcada en la costa

Bajo el título “Kitevanman”, Marcela y Alex comparten su experiencia en formato de blog y de vlog. Entre otras cosas, Marcela enseña a preparar deliciosas comidad veganas en la furgoneta.

La Sprinter llamada “Joyce” lo ha hecho posible.

Una vida reducida a lo más necesario y esencial. A la pregunta acerca de disponen de suficiente confort Alex contesta: “Por supuesto”. Su Sprinter 313 LWB modelo 2010 les proporciona todo lo que necesitan para vivir. “No fue fácil encontrar el vehículo acorde a nuestras exigencias”, comenta. Hasta que dieron con “Joyce”: bastó un recorrido de prueba de solo diez minutos para que ambos quedaran encantados. “La Sprinter ofrece las condiciones ideales para vivir en ella y es, además, fiable y resistente.”

Alex publica un eBook dedicado a las ”Van Conversions”.

La pareja dedicó más de 500 horas – durante tres meses – transformar el vehículo conforme a sus deseos, incorporando en él un generador solar, una peculiar ducha, un práctico sistema guardaobjetos y mucho más. Obviamente, durante todo ese tiempo Alex tenía a mano su cámara y uno de sus vídeos sobre las llamadas “Van Conversion” que lleva ya casi cinco millones de clics en YouTube ha desatado una ola de elogios en la mundo furgonetero y DIY. Tras ello, Alex decidió publicar un eBook incluyendo sus mejores consejos para la camperización de la Sprinter. “No era muy buen estudiante”, explica Alex y añade riendo: “Me imagino la sorpresa que se habrán llevado mis profes al enterarse de que he escrito un libro.”

Sprinter aparcada delante de una valla de piedra, en medio de un paisaje montañoso

Marcela y Alex dedicaron más de 500 horas de trabajo a lo largo 90 días a la transformación e la Sprinter.

Nunca se han arrepentido de haberse mudado a la furgo.

En opinión de Alex, la fascinación del paso que han dado radica, precisamente, en que al haberse deprendido de casi todas las cosas de su vida anterior se han liberarse de un lastre y han descubierto que se necesitan solo unas pocas cosas para llevar una vida feliz. Eso, por una parte. Luego están, “las situaciones nuevas y los retos inesperados a los que hacemos frente diariamente y que nos hacen crecer.” Es decir, todo lo contrario a la rutina. “Adoro nuestra vida sencilla en la furgoneta. Ha sido la mejor decisión de mi vida.”

  • Una Sprinter de color blanco, aparcada junto a un lago, con una pradera y un perro en primer plano
  • Interior de una Sprinter, a través de cuyas ventanas se aprecia un paisaje nevado
  • Cama de una Sprinter. Al fondo unas montañas boscosas
  • Una mujer hace gimnasia delante de una Sprinter

Las camperizaciones mostradas han sido ejecutadas por empresas oferentes ajenas a Mercedes-Benz, que no ha controlado los productos en cuestión. Por consiguiente, la imagen no constituye una evaluación de la empresa oferente o de sus camperizaciones a través de Mercedes-Benz.

Sprinter

Sean cuales sean sus cometidos: la Sprinter le facilita el trabajo diario. Nunca se echa atrás, por exigentes que sean sus tareas. Y puede con todo lo que echen. Gracias a las numerosas variantes y más de 600 equipos opcionales, la Sprinter satisface todas sus expectativas, por singulares que parezcan.

Mercedes-Benz Sprinter
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