Una mujer, una Sprinter y las carreteras anchas de los EE. UU.

Una mujer al lado de una Mercedes-Benz Sprinter negra

Como mujer que viaja sola, a Katie Larsen le encanta la vida en furgo – y ella podría dar muchas razones por qué la recomendaría a toda mujer.

En contra de un estilo de vida normal.

Katie Larsen se creció con ideas muy convencionales de la vida: formación escolar, un trabajo a tiempo completa, contraer matrimonio, una casa con niños. Sin embargo, la estadounidense descubrió muy pronto que esta forma de vida no le correspondía. “Tras terminar mi carrera universitaria en Oregón, trabajé en una oficina donde hice horas extras permanentemente, me encontré atrapada en atascos de tráfico dos o tres horas al día, y me dieron no más de cinco días de vacaciones al año”, se acuerda. Ir de acampada los fines de semana era la única posibilidad de escaparse de la monotonía de la rutina diaria. Entonces se volvieron las tornas: “Cuando me vi atrapada en una situación en que estaba descontenta con mi trabajo, necesitaba un nuevo coche y, además, tenía que mudarme, a mi expareja se le ocurrió una idea loca.” En aquel momento no sabía a que iba, pero se fiaba de su intuición: la pareja decidió vivir en una furgoneta.

Una mujer está frente a una Sprinter con la puerta lateral abierta

Katie decidió romper con la rutina diaria.

Un techo alto para sentirse como en casa.

Transcurrieron unos seis meses hasta que su hogar sobre ruedas estuviera completamente terminado – más tiempo de lo esperado, pero como tenían empleos a tiempo completo y poca experiencia en ésta área no era de extrañar. El consejo de Katie para este proceso: “Dos pares de ojos ven más que uno. Si aceptas la ayuda de otros no sólo ahorrarás tiempo, sino que también evitarás posibles errores. Además, no hay nada mejor que una sólida investigación en internet. Hay tanta información útil en la web.“ Los esfuerzos y las investigaciones merecieron la pena. La Sprinter de 2016, con techo alto y una distancia corta entre ejes, es el orgullo de su dueña Katie. Y ahora vive y viaja sola en ella por todo el mundo.

Una mujer trabaja en una viga de madera, en el fondo se ve una Mercedes-Benz Sprinter

Para Katie era una experiencia muy importante transformar la Sprinter con sus propias manos.

Katie y su Sprinter: una pareja ideal.

Por varias razones, la Mercedes-Benz Sprinter resultó ser la elección ideal, sobre todo desde hace que Katie viaja sola. “Fue una buena decisión comprar un nuevo modelo como no tengo muchos conocimientos técnicos y puedo confiar plenamente en la Sprinter, dice ella. Además, se benefició del hecho que había participado activamente en la transformación de la furgoneta, lo cual le dio una idea de los materiales y mucha confianza en el excelente estado de marcha de la misma. “La elección de la furgoneta correcta es algo muy individual y depende de las necesidades específicas de la persona”, piensa Katie. Para ella, el tema del confort, por ejemplo, desempeña una función esencial. El techo alto de la furgoneta crea un ambiente espacioso. Era tal y como se lo había imaginado, como un auténtico hogar.

Una mujer con un gorro se dirige hacia una Sprinter con las puertas traseras abiertas

Confort y techos altos para sentirse como en casa – para Katie, esa es la máxima prioridad.

Una mujer que viaja sola: “¿No es eso peligroso?“

Desde junio de 2016, Katie está de viaje en su furgoneta. Para ello, no necesita acompañante – todo lo contrario: desde que viaja sola, se siente más feliz que nunca: “Por fin, me centro exclusivamente en mi propio bienestar ya que he eliminado muchas cosas innecesarias de mi vida“, afirma Katie. ¿Pero cómo es viajar sola como mujer? ¿Hay que tener más cuidado que los hombres? Cuando otras personas, sobre todo sus amigos y su familia, se sienten preocupados por su seguridad, les dice tranquilamente: “Esa misma preocupación ya existía en mi vida antes de que me mudara a la furgoneta. Desgraciadamente, las mujeres crecimos con la idea de que siempre deberíamos tener cuidado, no deberíamos estar fuera de noche, deberíamos cerrar las puertas del coche en cuanto subamos“, lamenta Katie. Su recomendación personal es confiar en tus propios instintos. “Siempre estoy atenta a lo que me rodea y trato de no actuar de manera imprudente.”

Una mujer sentada al lado de una fogata al anochecer con una Sprinter

Una fogata en plena naturaleza: Katie está cerca de Moab, Utah.

En contra de los clichés.

Aparte de las preocupaciones de sus familiares, Katie también tiene que enfrentarse a tal o cual cliché. ¿Si nunca se siente sola? ¿Si no desea tener un compañero fuerte a su lado que la proteja? ¿Si no vive en estado constante de miedo? Katie responde con una afirmación clara: “No estoy aquí por casualidad o porque las circunstancias me obligaron a hacerlo. Me he decidido viajar sola como mujer. Y si algo o alguien me da miedo, me enfrento a ese miedo y lo supero.“ La americana disfruta de su tiempo consigo misma y nada le ha parecido jamás tan gratificante como sus viajes a solas en la furgoneta. ¿Recomendaría su estilo de vida a otras mujeres? ¡Absolutamente!

Una visión de las puertas traseras abiertas: Katie en la cama alta, con equipajes por debajo

La furgoneta ideal para la mujer que viaja sola.

En armonía con la propia intuición.

La intuición es el principal aliado de Katie. Si algo le da una sensación extraña, se va. Si un camping le parece inseguro, se busca otro. Más allá de su intuición, comparte otros consejos para viajar de forma segura como mujer:

  1. Siempre aparca tu vehículo de tal manera que la parte delantera quede orientada hacia fuera para que puedas alejarte rápidamente si es necesario.
  2. Deja las puertas cerradas en cuanto se haya puesto el sol.
  3. Cuando te bajas de la furgoneta, siempre hazlo por la puerta delantera para que nadie pueda ver al interior del vehículo.
  4. Nunca abres las puertas traseras en lugares públicos a menos que cambies tu ubicación inmediatamente después.
  5. De noche, evite las áreas de descanso.

Una mujer está sentada en una Sprinter, en el fondo se ve un faro

Se lo dice su olfato: en sus viajes, Katie siempre confía en su intuición.

Viajando sola, pero nunca sentirse sola.

En sus viajes a solas, Katie no sólo ha acumulado unas tantas millas, sino también lecciones importantes para el futuro. Al principio, le costó reconciliarse con el silencio y la cantidad de tiempo en que se vio forzada de enfrentarse a sí misma. “Ni siquiera sabía si me gustaría viajar sola. Estaba todo menos independiente, lo cual me desilusionó mucho. Pero me ocupé de mi misma, afronté mis miedos, permití mis debilidades y aprendí algo nuevo todos los días.“ Uno de los aspectos más importantes es la comunidad que se ha formado alrededor de Katie. Tiene la posibilidad de crear redes con otros viajeros, de aprender y crecer junto con ellos. Hoy, ya no se puede imaginar otro tipo de vida. “Los viajes en la furgoneta han transformado mi vida. Ya no estoy buscando a alguien que podría enseñarme aventuras – me las busco yo misma.”

Una mujer está tumbada en una Sprinter, mirando hacia fuera

“Si algo o alguien me da miedo, me enfrento a ese miedo y lo supero.“

Una mujer mira desde la parte trasera de una Sprinter

Para Katie, viajar sola es una experiencia de la que no quiere prescindir.

Una mujer con un gorro está ante un portátil con las piernas cruzadas

Katie disfruta del tiempo que puede pasar viajando sola.

Las camperizaciones mostradas han sido ejecutadas por empresas oferentes ajenas a Mercedes-Benz, que no ha controlado los productos en cuestión. Por consiguiente, la imagen no constituye una evaluación de la empresa oferente o de sus camperizaciones a través de Mercedes-Benz.

Fotos: Katie Larsen

Enlaces para explorar más: soweboughtavan.com, @Instagram, @Facebook

Sprinter

Sean cuales sean sus cometidos: la Sprinter le facilita el trabajo diario. Nunca se echa atrás, por exigentes que sean sus tareas. Y puede con todo lo que echen. Gracias a las numerosas variantes y más de 600 equipos opcionales, la Sprinter satisface todas sus expectativas, por singulares que parezcan.

Mercedes-Benz Sprinter
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