Original Craftsmen: Harald Quast pone manos a la obra.

Al unir estructuras macisas con una elegancia y ligereza de filigrana, Harald Quast reinventa el mueble de diseño con su empresa “Wohnstein“. El artesano promete que durmiendo en estas joyas de piedra natural se está como en la gloria.

Artesanía auténtica en vez de producción en masa.

Licenciado en Ingeniería Mecánica, Harald Quast tenía una profesión maravillosa y creativa – pero ésta no le bastaba. Quería tener una vida aún más creativa e individual, y sobre todo quería hacer realidad su sueño profesional: con muebles de piedra hechos a mano. “Wohnstein“ se llama su negocio que para él es un asunto del corazón y se basa sobre todo en la regionalidad y la calidad. “Nuestro objetivo es fortalecer los talleres locales“, cuenta Quast, que tiene 30 años. Una gran cantidad de muebles en el mercado de masas provienen de países extranjeros y han sido fabricados en condiciones laborables precarias, explica. “Por otro lado, todos los materiales que utilizamos nosotros son extraídos y procesados en los alrededores de Würzburg – y todo lo que compramos procede de pequeños talleres de artesanía.“ La producción en sí es muy extraordinaria también. El artesano – que encontró su oficio por una vía no convencional –  realiza cada mueble de piedra cuidadosamente a mano. No le molesta que esto requiere mucho tiempo, grandes esfuerzos y máquinas costosas. Son gajes del oficio, dice el manitas. Hablando claro: a Harald Quast siempre le han apasionado los retos creativos – y finalmente encontró el mayor de ellos en su propia marca de diseño.

Harald Quast y Nick Karry se encuentran delante de una sierra de piedra grande

Desde la residencia estudiantil hasta la idea de negocio.

Cuando el futuro estudiante de ingeniería mecánica salió de su domicilio familiar en 2007, no sabía que pronto tendría una idea brillante para desarrollar su propia empresa. Como le aburrían los muebles industriales fabricados en masa, se puso a buscar una cama adecuada para su nuevo alojamiento. “Todo lo que desde mi punto de vista era bello, siendo estudiante no podía pagar“, se acuerda. “ ¿Es posible construir una cama en piedra? – Eso se le preguntó a su amigo que tenía una cantera y, por lo tanto, disponía de toda la maquinaria necesaria para realizar un proyecto de este tipo. “Él tampoco lo sabía, así que lo probamos“, dice Quast con una sonrisa. Hicieron unos croquis y varias semanas más tarde nació lo que probablemente era la primera cama de piedra a nivel mundial. Espoleado por su éxito, el apasionado artesano continuaba construyendo objetos de piedra. De esta manera, mesitas de noche y otras muchas piezas de mobiliario se incluyeron en la colección – y sirvieron de base para la creación de “Wohnstein“.

La cama de piedra de Wohnstein está en una sala
Harald Quast pega dos componentes de su cama
Nick Karry y Harald Quast están afilando un bloque de piedra

Resultados precisos en el proceso de producción.

¿Qué es lo que se esconde detrás del trabajo de calidad de Wohnstein? Harald Quast, un hombre de treinta años, lo demuestra en su taller: varias máquinas y bancos de trabajo de dimensiones gigantescas están colocados en la inmensa nave industrial – que es más grande de lo necesario. Después de que la caliza conchífera franca fuera extraída de la cantera y llevada al lugar donde será procesada, Quast pone los bloques de piedra en una sierra grandísima. En un proceso que dura varias horas, la sierra va cortando el material en varias bandas, mientras un sistema de aspersores automáticos de agua contribuye a eliminar las partículas de suciedad y polvo para obtener un resultado preciso. Una vez hecho esto, siguen las tareas manuales: con una máquina amoladora, se redondean los ángulos de las piezas individuales para hacerlos más resistentes. Mediante un adhesivo especial, compuesto por una masa adherente y un agente de endurecimiento, Harald Quast conecta los componentes individuales. Cuando se hayan fijado la estructura portante y las bisagras, la cama puede montarse – y ya está lista la pieza única.

Todo aquel que haya iniciado su propio negocio y tenido que superar una multitud de obstáculos, sabe que en este mundo no hay nada gratis.

Harald Quast está delante de unos bloques macizos de piedra

Estar a la altura de las tareas.

A pesar de las dificultades que una vida independiente puede acarrear, Harald Quast nunca pierde el gusto por su trabajo. “Todo aquel que haya iniciado su propio negocio y tenido que superar una multitud de obstáculos, sabe que en este mundo no hay nada gratis“, confiesa el joven hombre de negocios. “En muchos sentidos, la empresa es un reto positivo para mí: puedo ser creativo, dedicarme a la artesanía, trabajar con máquinas gigantescas y aprender a sostenerme como empresario. Esta mezcla hace que mi vida laboral sea emocionante e interesante todos los días.“ Su dedicación es algo que entusiasma a sus clientes que pueden pedir cada mueble individualmente conforme a sus deseos.

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Dos hombres delante de un portón de hierro

Productos especiales para clientes especiales.

Para sus muebles, Harald Quast utiliza caliza conchífera de Franconia – una piedra cuya historia es aún más vieja que la de la humanidad. El maciso material tiene unos 200 milliones de años de antigüedad y ahora aparece en muebles lleno de ligereza y elegancia. El artista innovador también utiliza materiales como la madera y el vidrio para realzar aún más el aspecto afiligranado de su colección de diseño. Esta combinación singular convierte a cada una de las piezas terminadas en un ejemplar único. Aún no ha habido problemas a la hora de mover el respectivo objeto de deseo. “Todos los muebles pueden desensamblarse“, explica Quast. “Los componentes individuales tienen un peso máximo de 40 kilos que dos personas pueden mover fácilmente.“ Describe sus muebles como únicos y exclusivos – y así deben de ser sus clientes también. “Toda persona que se compra una cama de piedra“, dice con una sonrisa, “debe de ser una persona tan especial como la cama misma.“