Con trazo muy grueso: la Sprinter convertida en taller de pintura

A Christopher Lehmpfuhl la Sprinter 4×4 le sirve de puente entre sus ideas y sus obras. En esta furgoneta el pintor se dirige hacia los lugares más recónditos y los pinta directamente con sus dedos.

Compromiso pleno con el arte

Acuclillado entre rocas de basalto y ceniza, con el jersey y las manos totalmente manchados de pintura, Christopher Lehmpfuhl dibuja con los dedos sobre un lienzo el contorno del paisaje. Para contemplar los motivos de sus obras, este artista berlinés de 45 años ha llegado a colocarse en el borde de cráteres volcánicos, como hiciera, por ejemplo, en Islandia, país que le fascina e inspira por la extensión de sus espacios naturales. A Christopher le acompaña siempre su Sprinter 4×4, sin la cual no podría llegar a muchos de aquellos lugares que pinta con tanto placer. A menudo le toca desplazarse por caminos accidentados, escalar pendientes o vadear pequeños ríos , llegando a recorrer diariamente e distancias de hasta 1.000 kilómetros. Pero gracias a la potencia de esta furgoneta de 194 CV estas circunstancias no suponen para él dificultad alguna.

La Sprinter y una pintura de Christopher Lehmpfuhl frente a una duna

Pinturas dinámicas y motivos realistas

Christopher guarda su material de pintura en el interior de la Sprinter, que le lleva muy lejos, pero no a todos los sitios, pues algunos de ellos solo son accesibles a pie, algo nada fácil para el pintor, toda vez que los lienzos pueden llegar a pesar 50 kilos debido al óleo que Christopher les aplica con trazo grueso y en varias capas para conferirle a sus pinturas un efecto más dinámico y realista. Al sentir directamente cada uno de los lugares que pinta, Christopher desarrolla una estrecha relación con sus obras, y así lo refleja este comentario suyo a propósito de un paisaje de invierno: „Cuando hace mucho frío, siento como si estuviera pintando con crema helada“. Pero si el frío es demasiado intenso como para pintar al aire libre, Christopher traslada su estudio al interior de la Sprinter provisto de calefacción.

Christopher Lehmpfuhl pinta sentado en el asiento del acompañante .

Cuando hace mucho frío, siento como si estuviera pintando con crema helada

La Sprinter se convierte en una obra de arte móvil

Aunque, por norma general, Christopher pinta en espacios abiertos, el tamaño de sus cuadros debe ajustarse al espacio de carga de la Sprinter en que los transporta seguramente, en este caso, 2,50 x 1,80 m. Pero los lienzos no son la única superficie que se cubre de color, ya que al moverse dentro de la furgoneta con la manos llenas de pintura fresca Christopher la ha ido convirtiendo en otra obra de arte. El pintor, cuyos cuadros han sido galardonados en numerosas ocasiones, aún no conoce el destino de su próximo viaje, pero sea cual fuere éste, siempre podrá confiar en la Sprinter.


Fotos: Florian Selig

Sean cuales sean sus cometidos: la Sprinter le facilita el trabajo diario. Nunca se echa atrás, por exigentes que sean sus tareas. Y puede con todo lo que echen. Gracias a las numerosas variantes y más de 600 equipos opcionales, la Sprinter satisface todas sus expectativas, por singulares que parezcan.