Original Craftsmen: Andy Doig: una vida en la luz de neón

Donde quiera que haya luces brillantes de color, Andy Doig se siente en su elemento. Este inglés es un artista del neón y domina el tradicional oficio de soplar vidrio.

La luz de neón llena la oscuridad de vida

Cuando el inglés Andy Doig está falto de inspiración, sale a dar una vuelta en coche. Pasando por calles oscuras, su viaje le lleva de preferencia a la periferia de la ciudad, con su carácter más bien rural. Pero no necesariamente a los barrios residenciales y similares. No. A Andy le atraen los lugares anunciados desde lejos por brillantes luces: las ferias de atracciones. «Sin las luces de neón, esta zona sería oscura como la boca del lobo», dice. «Las ferias convierten la triste oscuridad en un alegre espectáculo de luces, líneas y colores. Es como entrar directamente en un mundo de fantasía.» Los ambientes de múltiples facetas y de colores intensos, sobre todo en neón, ya le fascinaban a Andy cuando no era más que un niño. Y ya nunca lo soltaron.

Unas lámparas de neón encendidas colgadas de una armadura

Neón: algo como la magia para Andy Doig

Andy Doig es un artista del neón. Donde brillan y centellean las luces de neón, también brillan sus ojos. Todo empezó en Estados Unidos. Casi por casualidad, el inglés se tropezó en Chicago con un pequeño estudio que estaba lleno de arte de neón. «En todas partes había tubos de neón encendidos que brillaban en todos los colores. Fue algo mágico.» Incluso cerca de 30 años después, el recuerdo le ilumina la cara de felicidad.

Luces de neón colgados en una pared

Oficio y realización

Finalmente, el neón se convirtió primero en el oficio de Andy y posteriormente en su vocación. Pero vayamos por partes: A principio de los 90, el británico fabricaba rótulos de neón para la televisión, para musicales o para el teatro. Pero poco a poco se fue dando cuenta que los encargos no correspondían siempre a su creatividad. Andy quería realizarse con el vidrio, el color y la luz de neón. Pero, ¿cómo podría hacerlo? «Lo intenté con el soplado de vidrio», cuenta. También probó este arte por primera vez en Chicago. Se llevó este antiguo oficio literalmente a su casa y lo aprendió en la «British School of Neon». Después, Andy pudo fabricar él mismo el vidrio para los tubos de neón y conformarlos y diseñarlos tal como quería. Ya tenía vía libre para convertir su profesión y su pasión en un arte muy personal. «Todo lo que he venido haciendo desde entonces tiene su origen allí.»

Para mí era importante comprender y dominar todo el proceso de esta forma de arte.

Un hombre calienta vidrio en una mesa

Un oficio tradicional en el pulso del tiempo

«Para mí era importante comprender y dominar todo el proceso de esta forma de arte», dice el artista del neón. En 1995, este británico enamorado de los colores inauguró en la costa de Brighton su propio taller, los Fishtail Neon Studios. «Me gusta trabajar con vidrio. Me entusiasma sobremanera la historia del neón. Por esto tomé esta técnica tradicional y le dí la vuelta, de manera que se adapte al futuro.» Esto tiene éxito. Entre los clientes de Andy se encuentran tanto empresas como particulares. Pero también crea muchas instalaciones simplemente para sí mismo o para exposiciones, según dice. ¿Prefiere crear sus instalaciones para el aire libre o para el interior? Primero dice que ambas cosas tienen su encanto. Pero luego redobla: al aire libre se contribuye a configurar un entorno existente; en el exterior, esto permite influir en el ambiente, a veces de manera sutil y a veces de una forma más directa. «Esto es algo muy atractivo. En cambio, el arte para el interior es un poco como decorar una pared.» Ahora se está riendo.

Un edificio lleno de arte de neón con una iluminación brillante
Unos tubos de neón encendidos en la oscuridad
Un hombre calienta un tubo de vidrio
Los tubos de vidrio y las bombillas se guardan clasificados

Fishtail Neon Studios en Brighton

Andy describe precisamente el soplado de vidrio como un oficio honesto y, en el fondo, simple: «No importa si fabrico letras de neón, una imagen gigantesca de un flamenco o un rótulo con el texto ‘Aquí hay cerveza fría’: al final del día, todo está basado en tres maniobras básicas.» Vuelve a reírse. Un universo pleno de colores, nacido en el fuego y conformado con unas pocas técnicas de curvado, por decirlo de alguna manera. «Es algo sencillo», dice Andy y asiente con la cabeza. Pero aún así: modestia aparte, el artista del vidrio y del neón sabe por experiencia propia que la habilidad básica de un vidriero requiere muchos años de práctica constante y muchas pruebas si se quiere alcanzar la perfección. Hace mucho tiempo que la UNESCO ha declarado la fabricación manual de vidrio como patrimonio cultural inmaterial, también para proteger el oficio.

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Se acabaron los rótulos esmaltados: la historia del tubo de neón

El primer tubo de neón formado de vidrio de color sirvió como rótulo publicitario en una peluquería de París. En 1912, los dos científicos Georges Claude y Jacques Fonseque desarrollaron los rótulos luminosos de neón. Pero la decoración de neón inicio su primera marcha triunfal en Estados Unidos, donde apareció a principios de los años 20 la primera publicidad de neón, sobre todo en las calles de Los Angeles. Desde California se fue extendiendo a todo el territorio de los Estados Unidos y marcó el paisaje urbano y el espacio público de la manera más impresionante, por ejemplo, en Times Square, Nueva York, o en Las Vegas. Sin embargo, precisamente esta meca brillante de los casinos simboliza también el declive del tubo y de la publicidad de neón. Allí, en el paraíso del juego de azar, en el desierto de Nevada, se encuentra el Museo del Neón, donde numerosos rótulos de neón desechados encontraron su último hogar. Fueron sustituidos a lo largo de los años, primero por cajas de plexiglás iluminadas y, desde hace algunos años, por LED.

Neon School: Andy enseña su oficio

Entre tanto, Andy transmite sus conocimientos a otras personas fascinadas por el neón en la «Neon School» fundada por él mismo. Andy representa la interpretación moderna de un oficio en vías de desaparición en un mundo en el cual el LED ha desplazado en gran parte del paisaje urbano a las clásicas luces de neón. De niño, Andy paseaba fascinado por las ferias inglesas. De vez en cuando vuelve a hacerlo incluso hoy. Cuando se trata de publicidad luminosa, brillantes rótulos de atracciones de feria o instalaciones de neón, Andy sigue siendo el niño de antaño. Hoy, sin embargo, el mismo Andy puede crear estos mundos irreales llenos de luz.


Andi Doig

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