Laiseacker: la tienda móvil de productos biológicos

Tabea Sanzio delante de una Sprinter blanca de Laiseacker

Laiseacker no es un establecimiento típico de horticultura biológica. La empresa familiar suaba realiza la entrega franca de sus productos naturales directamente a domicilio; el encargo se efectúa en la tienda online y el reparto con la Sprinter.

Servicio de entrega para productos biológicos

Verdura y fruta, leche y huevos, pan y harina, pasta y salsas o productos de limpieza y cremas para el cuerpo, todos los productos típicos de una tienda biológica los tiene en su surtido el establecimiento de horticultura biológica Laiseacker. La diferencia: La empresa familiar suaba ofrece, junto a la propia tienda de la granja en Nussdorf, cerca de Stuttgart, también un servicio de entrega. Por teléfono o a través de la tienda online, los productos naturales de gran calidad son repartidos en cajas directamente a domicilio. El reparto se realiza con una Sprinter de Mercedes-Benz especialmente equipada.

Una mujer sostiene una cesta verde llena de verduras

Laiseacker en el puesto de salida: anticipados a su tiempo

Una idea, tan simple como brillante. Y cuando la empresa familiar de Nussdorf comenzó a ponerla en práctica, estaban anticipándose a su tiempo. “Mis padres ya percibieron a finales de los ochenta el interés de los clientes por recibir sus compras a domicilio”, relata Tabea Sanzio, que está al timón de la empresa familiar desde 2015, junto con sus hermanos y un empleado veterano. En 1987 los padres de Tabea, Gudi y Patrick Butz, que hasta entonces habían trabajado en una granja en Hessia, se hicieron cargo de la empresa familiar en la región de Ludwigsburg, cerca de Stuttgart. “Mi abuelo Eugen les propuso volver a casa el día de su boda. Él trabajó en Laiseacker también hasta su último día”, cuenta Tabea Sanzio.

En la entrada de la granja de Laiseacker hay un letrero

De Hessia de vuelta a Wurtemberg

El joven matrimonio se vino a Wurtemberg. Cuando Gudi y Patrick Butz se hicieron cargo de la granja hace 30 años, vendían en los mercados, como el padre de Gudi, Eugen; Internet acababa de nacer y las tiendas online estaban por venir, nada más. “Los pedidos se hacían por fax o teléfono”, así recuerda la joven de 27 años Tabea su infancia. Quien deseaba hacer un encargo, a menudo simplemente le entregaba una nota al repartidor de Laiseacker para la semana siguiente.

La caja vía online; el traslado en la red

Al principio, los padres de Tabea llenaban las cajas en un pequeño granero, el trabajo de oficina se realizaba con lápiz y papel. Caja por caja la tienda de la granja y el surtido fueron creciendo. En 1995 la granja biológica se pasó a los ordenadores. También con la tienda online adoptó la tradicional empresa un papel precursor. “Nuestros orígenes de trabajo manual de horticultor no han cambiado. Este será siempre parte de nosotros”, acentúa Tabea. Entretanto también es posible efectuar encargos por servicios de Messenger. O simplemente pasándose por la tienda de la granja Laiseacker, situada en un paraje idílico.

Hemos pasado de chalados a
pioneros.

Tabea Sanzio delante de una Sprinter de Laiseacker

De chiflado a pionero

Lo que posteriormente suena a una idea de historia exitosa, no estuvo falta de resistencia en ocasiones. Cuando el matrimonio transformó su granja, “por convicción absoluta”, a finales de los ochenta en agricultura biológica y comenzó con el cultivo de hortalizas y además con la idea de un servicio de reparto de sus productos, muchos los calificaron de chiflados. Sin embargo, el éxito le ha dado la razón a Laiseacker posteriormente; y encontraron clientes. Hoy hay fruta y verdura biológica en cualquier supermercado. “El interés por los productos biológicos hace tiempo que no es de una minoría, hoy es moda”, asegura Tabea. “Hemos pasado de chalados a pioneros.”

Una Sprinter de Laiseacker delante de la granja de la empresa familiar de Wurtemberg

La cara oscura del furor por lo biológico

Naturalmente Tabea se alegra del desarrollo positivo del sector. Sin embargo, observa también el lado oscuro del furor por lo biológico, como lo denomina la joven suaba. “Nosotros transmitimos y vivimos en nuestra empresa, desde hace 30 años, valores como honradez, sostenibilidad, transparencia, importancia de la familia, tradición y salud. Todos estos términos se han convertido en eslogan de millones de personas que han abusado de ellos incontables veces.”

La empresa familiar lucha contra la nueva competencia. “Nosotros empezamos con el servicio de reparto y no vamos dejar que nos releguen”, afirma Tabea Sanzio. Puesto que en Laiseacker no sólo se habla sino que también se actúa: éticamente correctos para el ser humano y la naturaleza, ecológicos y con comercio justo, estas son sus reivindicaciones. Tabea las formula así: “Conservar la naturaleza y cultivar hortalizas sanas, sin sistema de monocultivo para mantener la variedad actual en los campos a largo plazo, seguir siendo un negocio familiar, al igual que vendedores directos y no ser víctima de los grandes consorcios; todo esto tenemos por objeto.”

Tabea Sanzio, delante del espacio de carga abierto, coloca una caja en la Sprinter

Empresa familiar suaba con 75 empleados

Hoy la empresa familiar ocupa a 75 personas, la mayoría a jornada parcial. “Así nuestros empleados pueden conciliar el trabajo y la familia de forma ideal.” De todas maneras, la empresa es como una gran familia. “El trabajo comprende muchos sectores: la horticultura, la preparación de las cajas, la tienda de la granja y el trabajo de oficina”, enumera Tabea. Y, por supuesto, los repartos. “Por día se reparte de 600 a 700 clientes. Un cliente encarga entre una y 20 cajas.” A primera hora de la mañana se llenan las cajas en la granja, según el pedido, de forma individual con productos biológicos. “Cada producto se controla manualmente, se toca y se mira; y sólo entonces pasa a la caja”, afirma la joven empresaria; y entonces se reparten las cajas, con la flota de Sprinter, a los clientes en el área del suroeste de Alemania.

Como los encargos varían de semana a semana, el jefe del servicio de transporte y los conductores de Laiseacker planean cada trayecto de forma individual. Lo especial: A pesar de las largas distancias en suma que tienen que recorrer las Sprinter de Mercedes-Benz, cada conductor recorre, por término medio, sólo 0,9 kilómetro para cada cliente. “Es mucho menos que si todos nuestros 3.200 clientes de desplazaran a agricultores biológicos para realizar sus compras”, asegura Tabea Sanzio. “Estamos orgullosos de esta cifra y animamos a aquellas personas interesadas a no dejarse desanimar por la palabra ‘reparto’.” Al contrario: “El servicio de reparto puede ser una contribución por el medioambiente y no en contra.”

Tabea Sanzio sostiene una caja con fruta y verdura en las manos

En la Sprinter encaja todo. También el confort de conducción y el equipamiento son perfectos.

Nueve Sprinter comprenden la flota de Laiseacker

Nueve furgonetas con la estrella posee Laiseacker. “Los viajes y vehículos son fundamentales para nuestro negocio”, dice Tabea Sanzio. “Todo tiene que encajar: Los vehículos han de ser fiables; la fruta y la verdura, pero también la leche y la carne, todo ha de llegar fresco al cliente y por el camino más corto; en beneficio del medioambiente.” La elección de las Sprinter de Mercedes-Benz con los sistemas de refrigeración adecuados fue deliberada. Tabea lo justifica: “En la Sprinter encaja todo. También el confort de conducción y el equipamiento son perfectos.”

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Photos: Damaris Riedinger

Laiseacker | www.laiseacker.de

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